“Olivos, con sus quintas que miran al horizonte abierto, es el refugio donde el aire se vuelve puro. Cuando sopla la sudestada, el río parece querer abrazar las arboledas, y las casonas, firmes en su elegancia, miran el espectáculo de una naturaleza indomable, pero bellísima”, escribía el periodista Nicolás Granada en Caras y Caretas, en 1912. La cita remite a la virtud natural que convocó a los pobladores y, a partir de finales del siglo XIX, al arte edilicio (las elegantes casonas) al “pago del Monte Grande”. Francisco Romeo Grasso, historiador de Vicente López, señala que, desde la época del Virreinato del Río de la Plata, la zona que hoy ocupa este partido fue “el granero del Gran Buenos Aires por espacio de dos siglos”. Quintas y huertas ocupaban este espacio cedido en suertes tras la conquista de Juan de Garay en 1580. Los montes y olivares contribuyeron a la toponimia. Avenida Maipú en 1958: mucha lluvia y un río alto provocaban inundaciones incluso lejos del ríoArchivo General de la NaciónPara compensar a su gente, el vasco repartió parcelas de lo que hoy serían de 2,5 a 4,5 cuadras y una legua de fondo —unos 5,5 km—, precisamente hasta el “Fondo de la Legua”, nombre que aún se conserva en el partido de San Isidro para este límite que, en Vicente López, corría cerca de la actual avenida de los Constituyentes. Otro historiador de Vicente López, Julio Luqui Lagleyze, cita de sur a norte los primeros propietarios españoles del actual partido, que va desde la avenida General Paz hasta la calle Paraná: Alonso de Escobar, Antón Higueras de Santana, Gonzalo Martel de Guzmán, Juan Ruíz de Ocaña, Juan Fernández de Enciso, Hernando de Mendoza, Pedro Morán, Rodrigo de Ibarrola, Andrés de Vallejo, Pedro de Sayas y Espeluca, Lázaro Griveo, Juan de Carvajal, Francisco Pantaleón, Pedro de Medina y Juan Martín. Fotografía aérea de la avenida Maipú desde la quinta presidencial hacia el sur. Al fondo, el cruce con la avenida General Paz y la torsión de la avenida Cabildo hacia el este. Año 1971. AGN.Dos siglos más tarde, Santiago Saavedra era dueño de la franja entre Zufriategui y Lavalle; Urbiña, entre Lavalle y Melo; Ibáñez, de Melo a Roca; Vicente de Azcuénaga, de San Martín a Villate, donde lindaba con la parcela de Manuel de Basavilbaso, que llegaba a Corrientes; Marcos de Riglos y Gaetano Pesoa completaban la cuadrícula hasta Paraná. El plano de García, de 1813, muestra que las familias Saavedra, Azcuénaga y Riglos mantenían sus parcelas, mientras que en medio se situaban otros propietarios, como Segismundo, Santa Coloma y Pelliza, fruto de los casamientos, las herencias y las ventas. En la bisagra con el siglo siguiente, aparecieron algunos nuevos apellidos enraizados con los anteriores: Anchorena y Bosch, que tenían las tierras que habían sido de Saavedra; Llavallol, Uribelarrea, Parravicini, Olaguer Feliú, Trabucco, Hintermeyer, Monasterio de Haedo, Mihanovich y Petrona de Nouguier. Quinta en Libertador e Hipólito Yrigoyen (1920): circuló como una postal de la casa Peuser como “Camino de automóviles entre Vicente López y Olivos”. Colección AHMVL.