Elena BenaventeActualizado Martes,

junio

21:38Desde que se masific� el uso de las inyecciones para perder peso -como Ozempic, Mounjaro y Wegovy-, numerosos famosos han querido contar lo que estos medicamentos han hecho por ellos. Por ejemplo, Serena Williams se atrevi� a revelar c�mo hab�a cambiado su cuerpo y Meghan Trainor confes� que hizo el tratamiento junto a toda su familia.Para saber m�sAun as�, tambi�n hay celebs que han asegurado que estas medicinas, conocidas como GLP-1, les han hecho da�o. Entre ellas, Amy Schumer, quien dec�a que el Ozempic la dejaba en cama y vomitando, y Mayim Bialik (50), la popular actriz que dio vida a Amy Farrah Fowler en The Big Bang Theory, que hace escasos d�as ha redactado un ensayo sobre su experiencia.La artista -que tambi�n estudi� un doctorado en Neurociencia en UCLA- comenz� a trabajar en cine y televisi�n en 1987. Pero su gran golpe de suerte ocurri� en 1990, cuando fue elegida por NBC para protagonizar Blossom. Una serie sobre una joven con un cerebro privilegiado, que ten�a que enfrentarse a las dificultades t�picas de la adolescencia. De hecho, Bialik ha declarado que, durante esa misma edad, le toc� batallar contra una dura realidad."Crec� bajo los focos, con mi aspecto siendo examinado semana tras semana desde que comenc� a protagonizar mi propia serie a los 14 a�os. En aquella �poca era felizmente inconsciente de mi peso. Era naturalmente delgada y atl�tica y com�a lo que quer�a sin preocuparme por engordar. Pero todo eso cambi� cuando, siendo adolescente, me recetaron medicaci�n para controlar mi estado de �nimo... y el aumento de peso me ha acompa�ado desde entonces", ha escrito para The Free Press."Cuando llegu� a los 40, desarroll� una profunda sensaci�n de verg�enza con relaci�n a mi cuerpo. Con una talla 38, me sent�a obesa. Y, cuando llegaron las redes sociales, esa presi�n deriv� en una relaci�n desordenada con la comida que he pasado a�os intentando desenredar. Aunque esa no es la raz�n por la que empec� a tomar un GLP-1. Empec� con el medicamento, porque un m�dico me dijo que podr�a ayudar a aliviar s�ntomas con los que he luchado toda mi vida adulta", ha revelado.Seg�n ha contado, le diagnosticaron la Enfermedad de Graves -una enfermedad autoinmune- a los 23. Posteriormente, 25 a�os despu�s, le salieron cuatro hernias sin explicaci�n y con la llegada de la perimenopausia se llen� de "erupciones, palpitaciones y ataques de llanto". Tiempo m�s tarde, se le diagnostic� una enfermedad relacionada con el tejido conectivo, el S�ndrome de Activaci�n Mastocitaria, el S�ndrome de Sj�gren y disautonom�a. Una serie de enfermedades que hicieron que sus m�dicos le sugirieran probar un medicamento GLP-1."Me lo sugirieron porque estos medicamentos han mostrado potencial para reducir la inflamaci�n sist�mica que impulsa las enfermedades autoinmunes. Y s�, los GLP-1 han ayudado a personas que realmente lo necesitan. De eso estoy segura. Pero casi nadie habla de lo que ocurre cuando todo sale mal. Me puse una sola inyecci�n de la dosis m�s baja de un GLP-1 y decir que tuve una reacci�n adversa ser�a quedarse corta", ha indicado."Tuve una diarrea incontrolable, eructos con olor a azufre tan violentos que me daba miedo abrir la boca en p�blico, ataques de estornudos cada vez que intentaba comer o beber, calambres, hinchaz�n, dolores por todo el cuerpo y una incapacidad total para retener siquiera peque�os sorbos de agua sin salir corriendo al ba�o para sufrir otra ronda de diarrea explosiva", ha mencionado, adem�s de decir que la inyecci�n le provoc� "una reacci�n al�rgica" que la tuvo tres d�as en el ba�o."Durante los dos primeros d�as com�, quiz�, una taza de arroz y medio pl�tano. Tambi�n algo de caldo, que abandon� mi cuerpo inmediatamente. Y ni siquiera pod�a retener bebidas con electrolitos. Todo sal�a con una furia que me dej� d�bil e incapacitada. Estuve en contacto constante con el m�dico que me hab�a recetado el tratamiento y, cuando ya no pude retener ni un sorbo de agua, una enfermera vino a mi casa para administrarme l�quidos por v�a intravenosa", ha relatado."Al tercer d�a, empec� a tomar medicaci�n antidiarreica, que me dio un respiro suficiente para comer. Pero, en cuanto dejaba de hacer efecto, los s�ntomas volv�an como si nunca hubiera cesado. Tom� m�s antidiarreicos y pas� d�as subiendo y bajando en esa monta�a rusa. Sin embargo, en lo m�s profundo de mi miseria, tuve un pensamiento devastador: 'Al menos puede que pierdas algo de peso'. Incluso cuando estaba demasiado enferma para mantenerme en pie, beber agua o pensar con claridad, segu�a persiguiendo esa idea", ha expresado.En su ensayo, Bialik afirma que, cuando se convenci� de que el medicamento no era para ella, lo cort� de ra�z. No obstante, seis semanas despu�s segu�a sintiendo los efectos adversos. Finalmente, visit� un gastroenter�logo, que le dijo que su reacci�n no era "inusual" y, tras escuchar que este tipo de inyecciones son "extremadamente agresivas" para el organismo, opt� por no volver a utilizarlas nunca m�s. Pese a ello, asegura que no culpar� a nadie que quiera "aliviar sus males" a trav�s de este tipo de tratamientos.