Por María Julia Castañeda |
Ciudad de México (EFE).- Durante más de siete décadas, habitantes del sur de la Ciudad de México han mantenido una cancha de fútbol dentro del cráter de un volcán extinto sin ceder el control del espacio, incluso cuando el lugar gana protagonismo a días del Mundial 2026.
Ubicada a más de 2.600 metros de altitud y rodeada de vegetación, la cancha ocupa el centro de una depresión natural que sus habitantes conocen como El Teoca, un antiguo cráter volcánico donde cada domingo se reúnen equipos de distintos pueblos y barrios de Xochimilco.
La historia del lugar va más allá de su inusual ubicación y está marcada por décadas de organización comunitaria que han mantenido la cancha bajo sus propias reglas.
«El cerro es comunal, el cerro es del pueblo y así estamos bien. Nos queremos hacer un torneo y es independiente, no le pedimos permiso a nadie», resume a EFE Joel Becerril, uno de los representantes de la liga.












