CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El calor no será el único factor ambiental que afecte el rendimiento de los jugadores en el Mundial. Los equipos que jueguen en dos de las ciudades sede de México deberán adaptarse a otro desafío: la altitud.El estadio Azteca, en la Ciudad de México, se encuentra a más de 2.200 metros (7.300 pies (2.200 metros) sobre el nivel del mar, mientras que Guadalajara está a 1.566 metros (5.138 pies).Los equipos visitantes que no estén acostumbrados a esas condiciones pueden tener dificultades por la fatiga.“Las cosas se ven bien para México, tiene una ventaja grande que es ser anfitrión porque jugamos en el estadio Azteca con nuestra gente y en la altura”, comentó Mikel Arriola, el comisionado del fútbol mexicano, Mikel Arriola. “Es un escenario muy bueno”.En México, aprovechar esa ventaja se considera clave para las posibilidades del equipo. No es casualidad que las mejores actuaciones del Tri en los mundiales se hayan dado en casa.

La última vez que México fue anfitrión del torneo, en 1986, avanzó hasta los cuartos de final y finalmente cayó ante Alemania Occidental en una tanda de penales. Ese partido se jugó en Monterrey, donde la altitud no es un factor.

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