Hoy se habla mucho de defensa. No es sorprendente teniendo en cuenta que los �ltimos 4 a�os han sido los de mayor mortalidad en conflictos desde el final de la guerra fr�a. El gasto mundial en Defensa ha aumentado un 41% en los �ltimos 10 a�os.La industria de la Defensa es una parte esencial del sistema de la defensa de un pa�s y realiza una contribuci�n positiva a la econom�a y al desarrollo tecnol�gico. En Espa�a, la industria de la Defensa representa el 2,1% del PIB y el 12,9% de la producci�n industrial. Unas 545 empresas, la mayor�a pymes, operan en el sector, que factura 16.000 millones de euros. Invierten en promedio en I+D el 9,2% de su facturaci�n y generan empleo de alta cualificaci�n. Espa�a es la cuarta potencia industrial de la Defensa en Europa y la d�cima exportadora mundial del sector. El futuro del sector espa�ol de la Defensa es prometedor, por ejemplo, en la producci�n de drones, munici�n, sistemas satelitales, sensores, artiller�a de precisi�n o ciberdefensa, entre otros. Sin embargo, se enfrenta a retos importantes, tanto a nivel nacional como europeo.En Espa�a se pueden identificar cinco retos principales de esta industria. El primero es la falta de presupuestos estatales. Aumentar el gasto en Defensa con presupuesto prorrogado requiere recurrir a "modificaciones presupuestarias", como son los cr�ditos extraordinarios, las ampliaciones de cr�ditos o las transferencias de unas partidas a otras. Estas operaciones, adem�s de atentar contra los principios democr�ticos de control del gasto p�blico y de especialidad presupuestaria, no permiten aprobar programas de gastos que excedan el plazo de un a�o, lo que impacta negativamente sobre los programas de desarrollo m�s largos y de mayor valor a�adido. Estos obst�culos se salvan en parte mediante los Programas Especiales de Modernizaci�n, resultantes de acuerdos conjuntos entre el Ministerio de Defensa y el Ministerio de Industria y Turismo.El segundo reto es que el crecimiento del PIB espa�ol, m�s alto que la media de la UE, obliga a Espa�a a realizar un mayor esfuerzo anual de incremento de gasto en Defensa que sus socios europeos para mantener el gasto directo m�nimo en defensa en relaci�n al PIB establecido por la OTAN (2% para alcanzar el 3,5% en 2035).El tercer reto es el reducido tama�o relativo de las empresas espa�olas del sector de la Defensa, lo que las relega a un puesto inferior a la hora de formar consorcios con otras empresas europeas, o de participar en fusiones y adquisiciones de escala europea. Indra, la empresa espa�ola de mayor tama�o, factur� 5.457 millones de euros en 2025, comparado con la francesa Thales con 22.136 millones o la italiana Leonardo con 19.503 millones.Dependencia exteriorEl cuarto reto es la dependencia de Espa�a del exterior en material de Defensa, sobre todo en componentes aeron�uticos y electr�nica avanzada, lo que acrecienta la vulnerabilidad en caso de conflictos geopol�ticos. Espa�a depende sobre todo de Estados Unidos, que representa la mitad de las compras exteriores de Espa�a. De ese pa�s, Espa�a obtiene sistemas Patriot de defensa a�rea, helic�pteros navales o tecnolog�as de modernizaci�n de buques. La pol�tica exterior espa�ola reciente de confrontaci�n abierta con Israel y Estados Unidos ha llevado al embargo a Israel de compras y ventas de material b�lico y a frenar las adquisiciones a Estados Unidos en el marco de programas nuevos de defensa, como el caza de quinta generaci�n F-35. Esta pol�tica est� reorientando la pol�tica de adquisiciones exteriores de material de defensa hacia pa�ses como Turqu�a o Corea del Sur. La dependencia del exterior tambi�n se aprecia a nivel europeo. La Uni�n Europea (UE) ha venido destinando un 60% de su gasto en Defensa a compras de material de defensa estadounidense.En quinto lugar, cabe citar la lentitud de los procedimientos de las administraciones p�blicas en el terreno de la contrataci�n. Los avances tecnol�gicos en el sector de la Defensa se suceden actualmente a gran velocidad y si los procedimientos administrativos se demoran en exceso los proyectos pueden devenir obsoletos antes de su terminaci�n.En cuanto a la industria europea de la Defensa, su tama�o en conjunto es muy inferior a la de Estados Unidos, que factura casi cuatro veces m�s. Pero lo m�s preocupante es la fragmentaci�n de las capacidades, que se produce porque cada pa�s gasta en Defensa siguiendo sus intereses nacionales, que no son necesariamente los de la UE. Esto es as� porque el art�culo 346 del Tratado de Funcionamiento de la UE exime a los pa�ses miembros del cumplimiento de las normas del mercado interior europeo en el caso de la defensa y seguridad nacional. Ejemplos de esta fragmentaci�n son la existencia en Europa de catorce modelos diferentes de carro de combate frente a uno en Estados Unidos, veinte modelos de fragatas frente a una en Estados Unidos o quince modelos diferentes de aviones de combate en Europa frente a ocho en Estados Unidos. Hay algunos casos de producci�n conjunta europea a trav�s de determinados consorcios, como los que producen los carros Leopard o el caza Eurofighter, pero son de alcance limitado en cuanto a n�mero de pa�ses participantes.Menor rentabilidadLa fragmentaci�n de las capacidades dificulta su interoperabilidad, imprescindible en las guerras modernas, impide la generaci�n de econom�as de escala y perjudica la rentabilidad de las empresas europeas de Defensa, lo que limita los recursos para la innovaci�n e I+D en el sector y resta competitividad frente a terceros pa�ses. Las cinco primeras empresas europeas de Defensa (incluyendo a Reino Unido) facturan tres veces menos que las cinco primeras de Estados Unidos (Big Five) y su nivel tecnol�gico es inferior a las de Estados Unidos, Corea del Sur, e incluso Rusia y Ucrania. La Comisi�n Europea, mediante la Estrategia Industrial de Defensa Europea (EDIS) de marzo de 2024, ha establecido metas vinculantes de cara a los pr�ximos a�os para incentivar la cooperaci�n transfronteriza en defensa. Esta estrategia contempla la adquisici�n en com�n de al menos el 40% de los equipos militares para 2030, y que ese a�o al menos el 50% del presupuesto de contrataci�n en defensa de los pa�ses miembros se invierta en empresas europeas militares y de seguridad (este porcentaje sube al 60% en 2035).El tel�n de fondo de la fragmentaci�n militar europea es la ausencia de una aut�ntica pol�tica com�n de la defensa en la UE. Desde su creaci�n formal en 1999, la pol�tica europea de Defensa solo compete al Consejo de la UE (est�n ausentes el Parlamento y la Comisi�n Europea), que requiere unanimidad de los 27 miembros para la toma de las decisiones en Defensa. Esta arquitectura de gobernanza dificulta la creaci�n de una autoridad que indique a cada pa�s lo que tiene que producir, c�mo y cu�ndo.Claves del desarrolloPara que Espa�a disponga de un ej�rcito que pueda ejercer la disuasi�n, y que sea una pieza esencial de la industria europea de la defensa, deber�a acometer algunas actuaciones. Primero, urge disponer de Presupuestos Generales del Estado aprobados por las Cortes. Segundo, es necesario que la pol�tica exterior y de Defensa sean pol�ticas de estado dotadas de una cierta estabilidad. Solo as� pueden las empresas tener la seguridad jur�dica y la certidumbre a medio plazo sobre proveedores y clientes para acometer las inversiones necesarias. Tercero, la administraci�n espa�ola debe agilizar los procedimientos para la adjudicaci�n y la gesti�n de los proyectos de la defensa, con el fin de garantizar las tecnolog�as �ptimas en cada proyecto. Cuarto, dado el creciente perfil tecnol�gico del material de defensa, se deben potenciar m�s las start-ups tecnol�gicas mejorando sus condiciones fiscales y laborales y su acceso a la financiaci�n. Quinto, el Gobierno debe apoyar a m�ximo nivel los proyectos de exportaci�n espa�ola de material de defensa de mayor valor a�adido, alineados con los intereses de la defensa europea. Pero para que estas operaciones lleguen a buen puerto es imprescindible que Espa�a se pueda presentar como socio estable, cre�ble y confiable. Y sexto, Espa�a debe defender el establecimiento de una verdadera pol�tica europea de Defensa, apoyando la reforma de los tratados donde sea preciso y la creaci�n de una estructura centralizada de mando de la defensa en Europa, que constituya un pilar esencial del futuro ej�rcito europeo.*Silvia Iranzo Guti�rrezAltos Estudios de la Defensa. Doctora en Econom�a y Empresa