España ha tardado 15 años en cumplir sus compromisos con la OTAN. El Gobierno ha cumplido con una de las obligaciones internacionales más relevantes en el complejo contexto belicista de hoy en día: alcanzar el 2% del PIB en gasto en Defensa. El hito, confirmado este jueves por la OTAN a través de un informe, representa un aumento del presupuesto de este año de 10.471 millones para alcanzar un total de 33.123 millones dedicados a este sector.
Pese a las exigencias de la OTAN de un rearme fuerte, especialmente en el aumento de capacidades antiaéreas y de artillería ―es decir, misiles―, el ministerio que dirige Margarita Robles ha intentado esquivar las voces críticas de sus socios de coalición y para ello está priorizando partidas que resulten más “vendibles”, según una alta fuente militar, como la ciberseguridad y la mejora de las condiciones laborales de las Fuerzas Armadas. Así lo refleja el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, aprobado la pasada primavera y finalmente ratificado por la OTAN y que supone el “claro reflejo” del “firme compromiso” de España con la “seguridad de la ciudadanía”, según dice el documento.
En este sentido, algo más de un tercio de esos 10.471 millones (el 35%, unos 3.712 millones) irán destinados a la mejora de las condiciones laborales, la preparación y el equipamiento de las Fuerzas Armadas. Con esto, el Gobierno pretende incrementar el número de efectivos, sus salarios y modernizar equipamiento. “España necesita unos Ejércitos y una Armada de primer nivel”, asegura el Plan. De hecho, el Gobierno anunció el pasado diciembre que estaba trabajando en un decreto que supondría un incremento neto de 7.500 militares en el ciclo 2025-2029. Este representa el primer paso para alcanzar unas Fuerzas Armadas de 140.000 militares en el próximo decenio, cifra máxima que marca la ley de la Carrera Militar; la mínima está en 120.000.







