Directly above shot of male and female friends doing celebratory toast with wine glasses during wine tastingFoto: Getty ImagesMATEMÁTICASImagina que llegas a una ciudad nueva con siete noches por delante y quieres sacar el máximo partido gastronómico. ¿Pruebas un sitio diferente cada noche o repites en el mejor que hayas encontrado? El físico Richard Feynman, Premio Nobel en 1965, convirtió esa duda en una ecuación. Nunca la publicó, pero investigadores de Princeton y Oxford acaban de descifrar ese manuscrito inédito. ¿Por qué un Nobel se obsesionó con la carta de un restaurante? Por su amigo Ralph Leighton, que dudaba entre pedir su plato favorito o arriesgarse con algo nuevo. Feynman vio ahí un problema matemático clásico: cómo equilibrar la exploración de lo desconocido con el disfrute de lo ya probado.La clave está en un umbral que se ajusta solo. Su solución propone fijar un nivel mínimo de exigencia que baja conforme se acaban los días. Al principio de un viaje vale la pena arriesgarse. Pero cuando quedan pocas noches, lo inteligente es volver a lo que ya demostró que funciona.Un experimento con 2.520 personas lo confirma. Los investigadores comprobaron que las personas aplican intuitivamente esta lógica, aunque de forma más gradual que el modelo matemático.©Foto: Getty.Si quieres saber más, puedes leer aquí.