Acaba de llegar al Parque del Retiro, mira la fila gigante de personas que tiene delante y se resigna a ponerse al final. Sabe que es muy probable que se vaya sin la firma de su escritora favorita porque el tiempo es limitado y las colas se cortan de golpe, pero aun así está dispuesta a esperar durante horas para intentarlo. Steisy Milei León, de 14 años, se mantiene en su sitio impulsada únicamente por su admiración hacia Inma Rubiales y la “esperanza de poder conocerla” en la Feria del Libro de Madrid. Se trata de una autora que ha congregado alrededor de 300 personas en el que supone un fenómeno de masas que no se organiza a través de los medios tradicionales ni en bibliotecas, sino en los móviles de los adolescentes.

A pesar de que Milei León viene de vivir una experiencia similar haciendo cola para Myriam M. Lejardi, otra escritora a la que conoció mediante redes sociales y de la que se ha quedado sin firma después de tres horas esperando, el interés por desvirtualizarlas vence a la desilusión e incluso se ha presentado sola. “Cuando esperas y no consigues verlas se hace complicado”, confiesa a elDiario.es, pero merece la pena “por los nervios que hay por ver cómo son y hablar con ellas sobre sus libros”. Para saciar esta incertidumbre hay que transportarse al principio de la fila —centenares de lectores de distancia con respecto al puesto que ocupa Milei León—, donde hay quien lleva ya más de cinco horas soportando las altas temperaturas de junio.