�Quia!Pocas veces alguien le habr� recordado a un parlamento democr�tico hasta qu� punto est� supeditado a la teonom�a, una ley cuyo fundamento �ltimo es dios y que precede y supera por igual la autonom�a del individuo y la heteronom�a de la asambleaEl Papa Le�n XIV, en el Congreso de los Diputados.EFEActualizado Lunes,

junio

23:02Audio generado con IAEl jefe de la Iglesia cat�lica, Robert Prevost, expuso este lunes en el Congreso de los Diputados las l�neas maestras de su programa pol�tico. La condena del aborto y la eutanasia, con la l�gica derogaci�n de las leyes espa�olas que los regulan, y la obligaci�n de que el Estado contribuya a la financiaci�n de las escuelas religiosas fueron los tres �mbitos donde concret� su propuesta pol�tica. Tal vez para atraerse a un sector tradicionalmente refractario se mostr� partidario del derecho de cualquier �persona humana� [sic] a dotarse de una vida digna dentro y fuera de su patria y apost� por el entendimiento y la paz entre los hombres y las naciones, a modo de cualquier joven editorialista. Aunque de manera m�s alambicada y abstracta, pero inequ�voca, Prevost lanz� una advertencia a los legisladores al reivindicar el secreto de confesi�n: �El sigilo sacramental de la confesi�n reviste una importancia especial para la Iglesia cat�lica. Se inserta en el �mbito m�s amplio de la libertad religiosa, que garantiza a las comunidades creyentes un espacio propio de vida, organizaci�n y disciplina interna�. El contexto del sigilo es la pederastia clerical y las jurisdicciones que han tratado de legislar para derogar el secreto en los casos de abusos de menores. Prevost ven�a de ganar una batalla. Hace una semana que la Asamblea Nacional francesa retir� de su ley de protecci�n de menores la cl�usula de derogaci�n del secreto. Y su alusi�n debe interpretarse como un aviso preventivo a los legisladores espa�oles.Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia Cat�lica fueron las credenciales con las que se present� en el Congreso: no como jefe de un estado sino como l�der de una facci�n ideol�gica. As� se sinti� legitimado para fijar los l�mites de la acci�n pol�tica en la frase sin duda m�s cargada de su discurso: �En este Sal�n de Sesiones, la luz natural entra por el lucernario que corona la sala. Esa luz que viene de lo alto puede recordar que tambi�n la pol�tica necesita reconocer una medida que la precede y la supera�. Pocas veces alguien le habr� recordado a un parlamento democr�tico hasta qu� punto est� supeditado a la teonom�a, o sea, a una ley cuyo fundamento �ltimo es dios y que precede y supera por igual la autonom�a del individuo y la heteronom�a de la asamblea: el orden trascendente al que la persona humana debe conformarse.No solo los diputados de Vox -cuyo programa, al margen de los prefacios po�ticos, coincide con el de Prevost-, sino el resto de diputados de la C�mara reaccionaron con satisfacci�n al discurso. Los aplausos duraron siete minutos y cuatro segundos. Benedicto XVI solo goz� de un minuto cincuenta segundos en el Bundestag, en 2011. Aunque Almod�var le saca ventaja con sus diez minutos de gloria palmaria en el �ltimo festival de Cannes.