Los diputados y senadores aplaudieron ayer largamente a Le�n XIV antes de que subiera a la tribuna y m�s a�n cuando termin�. Solo algunos descansaron pronto las manos, como Enrique Santiago, Gabriel Rufi�n, Mertxe Aizpurua o, con ostentaci�n buscada, Carlos H. Quero, el joven lepenista de Vox. Hay quien se preguntaba qu� hac�a un l�der religioso hablando ante las Cortes de un pa�s europeo, pero la pregunta se resolvi� con rapidez. No solo porque en el engalanado hemiciclo vi�ramos a representantes de la izquierda insobornable comport�ndose con m�s papismo que el de Prevost. Ni siquiera por la altura de pensamiento que exhibi� su telonera, Francina Armengol. M�s bien fue porque el invitado dio un buen discurso. Discutible, como es l�gico, pero s�lido, sereno y con ambici�n intelectual. Y eso, aqu� y ahora, es una excentricidad.El Papa no habl� para los suyos en su lenguaje, sino para todos, intentando racionalizar las ideas cristianas, traducirlas para la sociedad. No abronc� a las abortistas, a los ancianos que piden la eutanasia, a los homosexuales ni a las parejas que usan preservativos. Tampoco hizo una invectiva populista como las de su predecesor. Cit� al Quijote, a Unamuno, a Francisco de Vitoria. Hizo, por resumir, un discurso sobre los l�mites morales del poder que conecta la tradici�n liberal -la dignidad de la persona como eje, la libertad como valor supremo- con la apelaci�n, m�s a la izquierda, al "bien com�n". Y habl� de Espa�a para bien. Cosa que siempre es una novedad."Toda tarea legislativa acaba encontr�ndose con una pregunta decisiva: qu� concepci�n de la persona humana inspira las leyes y qu� tipo de sociedad construye esas leyes. Ante esta cuesti�n, Espa�a posee una memoria particularmente rica. (...) Espa�a ha sabido mirar al ser humano como algo m�s que una pieza del orden social, econ�mico o pol�tico (....). Por eso, al hablar hoy de la persona humana, esta memoria conduce necesariamente a Salamanca y al pensamiento que all� madur�".La reivindicaci�n de la Escuela de Salamanca fue significativa y ha dado que hablar. Ser�a interesante comprobar qu� porcentaje de los diputados y senadores presentes -de todos los colores salvo de Podemos y el BNG- lo entendi�. Es curioso tambi�n que sea Le�n XIV quien haya rescatado del olvido a esta Escuela en su 500� aniversario, sobre todo teniendo en cuenta que fue fundadora de la doctrina del derecho internacional que el presidente S�nchez proclama urbi et orbi con tanta convicci�n.La Escuela de Salamanca dec�a que el poder estaba limitado por la moral, por el derecho natural, previo a la pol�tica. En Espa�a la idea perme� poco, pero, junto a Ortega y Gasset, es una de las escasas aportaciones verdaderamente relevantes de nuestro pa�s a la filosof�a occidental. Le�n XIV afirm� que "haber unido la acci�n hist�rica con la lucidez de la raz�n moral" es "una de las grandes herencias de Espa�a". Es posible que M�riam Nogeras, nuestra Gaud� contempor�nea, no lo comprendiera: solo habla ingl�s y catal�n."La pregunta salmantina sigue acompa�ando la tarea de quienes sirven a la vida p�blica. Hoy, los nuevos mundos que se abren ante nosotros ya no se dibujan en los mapas: se despliegan en la t�cnica, en la econom�a, en la biomedicina y en el universo digital, donde el poder humano alcanza �mbitos cada vez m�s delicados de la vida personal y social".El Papa situ� la "dignidad inviolable de la persona humana" en el centro de todo. Para abordar los "nuevos mundos" de la IA. Para afrontar el complejo fen�meno de la inmigraci�n, en una clara impugnaci�n del discurso radical de Trump y de su hermano espa�ol. E identificando tambi�n la dignidad humana con la vida, en referencia al aborto y a la eutanasia, esta vez para incomodidad del PSOE et al. Es posible que, desde la tribuna de invitados, solo Salvador Illa -que apenas convers� con su compa�ero de bancada Adri�n Barb�n- e Isabel Cel�a asintieran a todo sin objeci�n.Tambi�n invoc� el respeto del Estado a la libertad religiosa en el espacio p�blico, cosa que en Espa�a quiz� no sea tan importante como en Francia; y reivindic� la libertad de los padres para escolarizar a sus hijos. Ni Sira Rego, de negro nig�rrimo, se inmut�."Toda sociedad aut�nticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana. Tal dignidad precede a toda concesi�n del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaiv�n de las mayor�as de cada momento".No hubo evidencia de que, sentado junto a Isabel Perell�, C�ndido Conde-Pumpido carraspeara, aunque tampoco se puede descartar."El mundo atraviesa una profunda crisis espiritual y cultural, que se manifiesta en m�ltiples formas de violencia, polarizaci�n y desconfianza rec�proca. (...) Dentro de las propias sociedades es urgente construir una cultura de la reciprocidad. La pluralidad pol�tica no deber�a degenerar en descalificaci�n permanente del adversario. (...) Quienes ejercen una responsabilidad p�blica tienen una especial obligaci�n de custodiar la palabra para 'desarmar el lenguaje'. La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillaci�n".En el Congreso de la corrupci�n, las cloacas, el insulto y el enemigo, la denuncia de la polarizaci�n fue el reproche m�s sonoro. El mensaje no iba �nicamente dirigido a Espa�a: en esto nuestro mal es universal. Pero fue bals�mico escucharlo all�. Lo curioso, de nuevo, es que los polarizantes aplaudieron. Santiago Abascal y Pepa Mill�n, s�, y el Gobierno del "muro", a rabiar. Ni siquiera �scar Puente protest� en Twitter. Es posible que los siete minutos de palmas al Papa fueran la ovaci�n m�s larga que S�nchez ha dedicado a alguien que no sea �l.Todo lo que dice Le�n XIV, como se sabe, est� abierto a la interpretaci�n. Incluso cuando invoca la obligaci�n del pol�tico de "custodiar la palabra". En la �ltima fila, medio escondida, estaba Mercedes Gonz�lez. Y en la memoria de todos, la legislatura del fango y de los cambios de opini�n.�"... Junto a las respuestas t�cnicas y las reformas legales, hace falta tambi�n una renovaci�n moral. Espa�a puede ofrecer mucho en este camino. Cuenta con una lengua que une continentes; una tradici�n cultural, jur�dica y espiritual que ha sabido poner en di�logo fe y raz�n, derecho y conciencia, unidad y pluralidad. Esta experiencia hist�rica recuerda tambi�n el valor de la concordia y del esfuerzo paciente por construir una convivencia pac�fica y justa".Hubo que releer el discurso: Espa�a, ejemplo de convivencia e integraci�n del diferente. Sin leyenda negra, sin naciones aplastadas, sin victimismo plurinacional. Espa�a, una �noble naci�n�, "tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza". Ha tenido que venir un Papa de Chicago a decirnos algo bonito al fin.
Y alguien dijo algo bueno de Espa�a al fin
Los diputados y senadores aplaudieron ayer largamente a Le�n XIV antes de que subiera a la tribuna y m�s a�n cuando termin�. Solo algunos descansaron pronto las manos, como...










