Cuando un niño miente muchos padres se sienten desconcertados por este comportamiento. Pero mentir, igual que otras formas de actuar, suele tener su origen en emociones difíciles de regular para los niños. Podemos imaginarla como un iceberg: la mentira es la punta visible sobre el agua, mientras que debajo se esconde una compleja historia de sentimientos y motivaciones que impulsan este comportamiento. Comprender estas bases emocionales es fundamental para abordar las causas reales de la mentira.
“Desde la psicología del desarrollo, la mentira infantil es un fenómeno más complejo: puede tener que ver con evitar un castigo, obtener un beneficio, proteger la propia imagen, probar límites o preservar la intimidad”, nos explica Giuseppe Iandolo, Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta, Responsable de Psise - Servicio de Psicología Clínica del Desarrollo en Madrid.
La mentira: una parte del desarrollo infantil
La capacidad de mentir es una parte del desarrollo infantil. Si bien parece contradictorio, este avance cognitivo demuestra un progreso significativo en el crecimiento mental del niño porque, cuando lo hace, significa que puede albergar dos verdades en su mente de manera simultánea: la verdad y lo que nos va a decir. Y esto es muy importante. Demuestra lo que el psicólogo llama la “’teoría de la mente’, es decir, la capacidad de representar lo que uno sabe, lo que sabe el otro y cómo una afirmación puede modificar la creencia del interlocutor”.












