Madrid (EFE).- Más de un centenar de educadoras de escuelas infantiles, en huelga desde el 7 de abril, han escenificado en Sol un «vía crucis» con sus reivindicaciones, que «siguen sin ser escuchadas» tras dos meses de huelga en la etapa de 0-3 años, aprovechando la visita del papa a Madrid.

«Seguimos sin avances y la huelga continuará hasta que no tengamos bajadas de ratio y mejoras salariales», ha dicho la portavoz de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI), Rosa Marín, rodeada de educadoras con sus camisetas amarillas, que en esta ocasión marchaban en silencio alrededor la plaza, al son de una marcha fúnebre y portando cruces en lugar de pitos y cacerolas.

Esta ‘performance’ incluía cinco paradas, una por cada reivindicación. En la primera parada, han reclamado la bajada de ratios de niños por grupo, seguida de la petición de pareja educativa (dos educadoras por aula), y de más financiación para las escuelas.

En la siguiente parada, denunciaban la «violencia institucional a la primera infancia», y en la última la precariedad salarial ya que en las escuelas de titularidad pública y gestión privada las educadoras ganan un salario mínimo y «no llegan a fin de mes».

Un educador hacía de Jesucristo