Las educadoras infantiles de la Comunidad de Madrid no se cansan de repetirlo: no levantarán la huelga indefinida hasta conseguir un aumento de sus salarios, que a día de hoy rozan el mínimo interprofesional. Esta vez, sus demandas se han dejado ver más que escuchar por las calles del centro de la capital en una manifestación nocturna iniciada sobre las 22.00 horas en Atocha. Sus habituales cánticos y ruido de silbatos han dejado paso a las luces y llantos de bebés que han acompañado a la protesta hasta su final en la Puerta del Sol, donde han advertido que los paros continuarán en el inicio del nuevo curso en septiembre.
“Estamos aquí para hacer ver que seguimos en la lucha tras más de tres meses de huelga”, ha expresado Rosa Marín, portavoz de la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI) madrileña al inicio de la convocatoria. Mientras en la cabecera se desplegaba una pancarta que rezaba “educadoras en lucha. Por la dignidad del 0-3”, esta educadora ha recalcado que, por el momento, esperan el texto final redactado por el Ministerio de Educación mediante el cual han conseguido una drástica bajada de ratios por la vía de la pareja educativa.
La cartera dirigida por Milagros Tolón se ha comprometido con las educadoras infantiles a que la ley estatal obligue a comunidades y ayuntamientos que en sus escuelas, y en los pliegos de las licitaciones para las empresas que las gestionarán, se reduzca el número de criaturas a cuidar y educar por cada trabajadora. En estos momentos, las ratios para una educadora se sitúan en ocho bebés de 0 a 1 años, 14 criaturas de 1 a 2 años y 20 de 2 a 3 años. El compromiso arrancado a Educación rebaja a más de la mitad estos números, que se quedan en cuatro, seis y ocho, respectivamente.






