Las familias de las escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid conocen de sobra cuáles son las condiciones en las que se trabaja en los centros: profesoras desbordadas, más alumnos por aula de los que puede atender una sola persona, salarios bajos, edificios en malas condiciones. Por eso apoyan a las educadoras madrileñas de primer ciclo de Infantil que, desde el 7 de abril, han comenzado una huelga para pedir condiciones dignas y que han prendido un polvorín que ha estallado en todo el país. Sin embargo, el hecho de que las escuelas se encuentren en servicios mínimos afecta el día a día de las familias, que han llegado a pedir libranzas y excedencias para cuidar a sus hijos en casa. “No podemos más”, se queja Irene Rodríguez, una madre en esa situación, que asegura que las familias madrileñas “han perdido toda posibilidad de conciliación”. Pero la lucha de las familias no va contra las educadoras, sino contra las instituciones que “se pasan el balón”. Por eso, esta mañana una quincena de padres se ha presentado en la sede de esta área para exigir una solución al conflicto.Llegaron a mediodía, todos juntos, con las camisetas amarillas que identifican al movimiento de las educadoras y llevando a sus hijos en los carritos. Anunciaron en la puerta que venían en son de paz y que solo pretendían pedir en persona una reunión con la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, ya que no les responden sus múltiples solicitudes escritas. Pero de la zona de seguridad no pasaron y, tras una hora parados en la puerta ―ahora sí, con pancartas prendidas en los carros―, fueron advertidos de que su actitud podría motivar una multa. Ningún funcionario los ha atendido finalmente. “Ya hemos enviado peticiones de reunión a la consejería por todos los cauces posibles y no hemos recibido respuesta”, explica Rodríguez. Esta madre forma parte de la Coordinadora de Familias y AFAs del 0-3, que surgió por iniciativa de un grupo de padres poco después de que las educadoras de infantil entraran en huelga. La plataforma nació “de la preocupación compartida por la situación que atraviesa la educación infantil 0-3″, según explicaron a través de un comunicado tras su lanzamiento, y ya integra a unas 75 AFAs y AMPAs de toda la región y a más de 400 familias. Desde el principio, dejaron claro que su intención era “apoyar a las educadoras infantiles en huelga y respaldar sus reivindicaciones”. Desde entonces, han colaborado recaudando fondos para la caja de resistencia de las trabajadoras que día a día cuidan a sus hijos en una de las etapas más importantes para su formación. También han organizado desayunos para brindar a las que se quedan cubriendo los servicios mínimos y han recogido firmas de apoyo a la huelga. Sin embargo, el conflicto sigue enquistado y las familias temen que la situación se extienda todo lo que queda de curso y que alcance el siguiente porque, dice Rodríguez, “todos se pasan la pelota”.Las educadoras madrileñas se han planteado un calendario que han ido cumpliendo cada semana, con concentraciones frente al Ministerio de Educación, a la consejería madrileña y performances en Callao los jueves. Ante las afectaciones a las jornadas lectivas, la Consejería de Educación madrileña dictó los correspondientes servicios mínimos que garantizan la continuidad del servicio educativo para los alumnos y familias, pero si la carencia de personal antes de la huelga era difícil, ahora se ha vuelto “absolutamente insostenible”, dice Garazi Ortega, la portavoz de la Coordinadora. Las familias han solicitado la creación de una mesa de diálogo interinstitucional que permita poner fin a la huelga. En la mesa, aseguran, deberían estar presentes la consejería madrileña, el Ministerio de Educación y la patronal del sector, y también las familias, que exigen ser escuchadas como partes afectadas de este problema. “Las instituciones se están comportando de forma irresponsable y temeraria. Su silencio está condenando al desamparo al sector más vulnerable de la ciudadanía, las criaturas. Desconocemos cuál puede ser el argumento para justificar semejante negligencia”, denuncia Ortega.En la Coordinadora entienden que los reclamos de las educadoras infantiles son “razonables, necesarios y asumibles por parte de las administraciones”. Las trabajadoras han exigido en sus manifestaciones reformas que corresponden al Gobierno autonómico o municipal (el Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, tiene una red de escuelas infantiles propias), como la subida salarial y la bajada de las ratios, pero también otras del ámbito estatal. “Nos parecen demandas que se pueden conseguir, no es tan difícil”, opina Rodríguez. Las familias aseguran que sus reclamos “coinciden con los que motivan la huelga de las educadoras”, y suman una petición propia, la relacionada con “la necesidad urgente de que aumente la dotación de escuelas infantiles públicas 0-3 en el territorio hasta cubrir la demanda real, muy por encima de la oferta actual de plazas”. Los que acudieron este mediodía a la Consejería de Educación, lejos de sentirse amedrentados, aseguran tener más motivos para seguir luchando a pesar de haber sido ignorados por la Administración regional y están estudiando cuáles pueden ser los siguientes pasos para defender el derecho de sus hijos a la educación pública y de sus profesoras a unas condiciones dignas.
Las familias piden a la Comunidad de Madrid que ponga fin al conflicto con las educadoras de Infantil en huelga: “No podemos conciliar”
Un grupo de padres, que apoyan la huelga y las reivindicaciones de las educadoras, se ha presentado este miércoles en la sede de la administración para solicitar una reunión con la consejera Mercedes Zarzalejo, que no los ha atendido














