Empark, la empresa del fondo australiano Macquarie dedicada a la gestión de aparcamientos rotatorios que opera bajo la marca Telpark, ha lanzado una emisión de bonos high yield (deuda de alto rendimiento) por valor de 540 millones de euros. Según aseguran fuentes financieras, la colocación corre a cargo de JP Morgan y Goldman Sachs como coordinadores globales de la emisión de deuda, mientras que BNP Paribas y Bank of America actúan como agentes colocadores (denominados bookrunners en la jerga financiera).Se espera que el interés de estos bonos con vencimiento a cinco años sea a tipo fijo y esté entre el 4,5% y el 5%. La compañía, que gestiona zonas de aparcamiento disuasorio en grandes ciudades así como parkings subterráneos, se dedicará íntegramente al repago de deuda antigua. Fundamentalmente, los nuevos fondos servirán para cancelar los 475 millones de euros de deuda de un bono antiguo cuyo vencimiento total estaba previsto para principios de 2027. La empresa ofrece a los bonistas de este instrumento de deuda comprarles el bono o pagar el 99% de su valor. Aún está por cerrar el interés definitivo del cupón así como el nivel de sobresuscripción. Con esta maniobra, la firma logra apaciguar a las agencias de calificación. Además, para ganar credibilidad ante el mercado, Telpark sumará a Fitch a su supervisión, que ya están haciendo Standard & Poor´s y Moody´s. El nuevo bono se va a dirigir a inversores institucionales, fundamentalmente en Estados Unidos y Europa. Además de cancelar el bono anterior y costear la operación, la empresa de Macquarie también va a repagar algunas líneas de circulante de las que había dispuesto más de 40 millones de euros. No se contempla darse un dividendo en esta operación (conocido como dividend recap), un movimiento habitual entre fondos inversores que Empark ya ha ejecutado en el pasado. Hace justo un año reorganizó su balance y recompensó a su dueño. La compañía lanzó un bono de 300 millones de euros con el que liquidó una deuda previa y abonó 75 millones extra a Macquarie en concepto de dividendo.Con este hito financiero desplegado desde Luxemburgo, la compañía de gestión de la movilidad pretende mejorar su perfil financiero y seguir creciendo con compras en España y Portugal en los próximos meses, apuntan fuentes financieras conocedoras de la situación de la empresa. El bono que pretende cancelar cuenta con un interés de 1,875%, ya que se emitió en momentos de tipos ultrabajos. La compañía suma un pasivo total de unos 700 millones de euros. Ahora la refinanciación corresponde con un momento mucho más convulso del mercado. Esta misma semana se espera que el Banco Central Europeo (BCE) apruebe la primera subida de tipos de interés desde 2023, cuando inició la mayor escalada de la historia en un corto periodo de tiempo para paliar los efectos inflacionarios desatados entonces por la invasión de Rusia sobre Ucrania. Esa subida de tipos tuvo su origen en una crisis de precios energéticos. La situación actual se asemeja a la de hace tres años y el BCE trata de contener la escalada de precios después de que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán y se desatara en el mercado otra crisis energética por el recorte de oferta de petróleo y gas a nivel mundial. Fuentes financieras próximas a Empark señalan que llevan monitorizando el mercado desde hace dos meses, cuando estalló la crisis geopolítica actual, y señalan que ahora han encontrado la mejor ventana de oportunidad para la refinanciación de su pasivo a través de la emisión de este nuevo bono. Además, con esta operación la compañía da prueba de su intención de seguir creciendo y mejorando su operativa. La empresa está desarrollando una ambiciosa hoja de ruta como consolidador del sector. Este mismo año, Macquarie sondeó al mercado para testear una potencial venta, después de casi 10 años en el capital de la compañía. La gestora australiana entró en 2017 por alrededor de 1.000 millones de euros y ahora buscaba un comprador dispuesto a valorar la firma, contando el capital y la deuda, en alrededor de 2.000 millones de euros. A principios de año, entre los interesados estuvieron la gestora sueca EQT, la estadounidense Stonepeak, el gigante KKR, Infravia, Allianz y BlackRock. Pero la lista ha ido encogiendo a medida que pasaban los días. La gestora suiza deprivate equity Partners Group y GIC, uno de los fondos soberanos de Singapur, llegaron más lejos, pero finalmente Macquarie decidió paralizar el proceso, tal y como avanzó este medio. Los compradores que mantenían interés en el proceso exigían, además, que el actual dueño permaneciera en el capital con un porcentaje elevado.