El Pontífice portó la custodia bajo palio en procesión por las calles de Madrid, como hizo en Roma el año pasado; una imagen histórica

Dani Duch

Iñaki Pardo Torregrosa

Madrid

Cuando el papa León XIV puso rumbo a España el sábado destacó que su mensaje iba destinado tanto para los creyentes como para la sociedad en general, aunque en cada acto va quedando claro a quien se dirige o si hay un público preferente. Ayer, en el que fue su segundo acto multitudinario con 1,5 millones de personas –según los organizadores– y su segundo baño de masas en Madrid, la clave fue para los creyentes, a los que previno sobre la hipocresía. “Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”, defendió el Pontífice durante su homilía en la misa que presidió en la plaza Cibeles con motivo de la solemnidad del Corpus Christi, con un mensaje que podría haber rubricado su antecesor, el papa Francisco, que varias veces advirtió que si la fe no da frutos no es fe.