El Papa León XIV se encuentra en el segundo día de su viaje por España, siendo Madrid el primer destino que lo ha recibido con los brazos abiertos. Tras una primera jornada marcada por el acto junto a los reyes en el Palacio Real de Madrid y otros eventos en el programa, este domingo ha servido de celebración de una misa en la Plaza de Cibeles. En este sentido, el Pontífice ha aprovechado la ocasión para mandar varios mensajes contundentes a los más de un millón de asistentes sobre el panorama internacional que está dando en la actualidad. Muchos de ellos han puesto las virtudes de los verdaderos valores cristianos y cómo estas se alejan de algunas posiciones políticas imperantes en Occidente. “Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”, aseguraba el Santo Padre acerca de la contradicción que supone considerarse como una persona de fe mientras los actos no reflejan esa creencia en la realidad. Muchos son los que han interpretado este mensaje como un dardo directo a líderes políticos como Donald Trump y los conflictos armados abiertos en el presente. Mensaje contundente El Papa también ha querido arrojar algo de luz a la importancia de unos valores cristianos en el desarrollo de la vida pública, en los que la humanidad y la ayuda al prójimo sean pilares fundamentales para una convivencia sana y duradera. Es por ello que apuntaba a una mayor implicación para enfrentar estos retos en los tiempos que corren. "El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados” (…) “También nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común”, predicaba el Papa León XIV en la homilía multitudinaria. Para ello, hacía referencia a un trabajo de introspección y de reconocimiento personal, en el que rechazar taras como el egoísmo o la indiferencia, además de sustentar nuestra fe en apoyos que no sean la comodidad y la privación. De hecho, hablaba de ella como un elemento de enriquecimiento futuro y no de fascinación por el pasado. El Papa León XIV se encuentra en el segundo día de su viaje por España, siendo Madrid el primer destino que lo ha recibido con los brazos abiertos. Tras una primera jornada marcada por el acto junto a los reyes en el Palacio Real de Madrid y otros eventos en el programa, este domingo ha servido de celebración de una misa en la Plaza de Cibeles.
El mensaje del Papa León XIV durante la misa en Cibeles: "Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano"
El Pontífice ha querido centrar su reciente discurso en la fe y en los valores cristianos traducidos en actos más allá de las palabras










