Paula Fernández |

Santiago de Compostela (EFE).- El furtivismo no deja de ser un problema en Galicia y entre las especies tradicionalmente más decomisadas como el pulpo y el centollo se ha colado el erizo, un nuevo oro del mar muy codiciado en la gastronomía, mientras que también crecen las incautaciones de artes ilegales, sobre todo cacharros de la vecina Portugal.

Son las tendencias actuales de una actividad que «se mantiene más o menos estable a lo largo de los años», explica a EFE el jefe del servicio de Protección de los Recursos de Gardacostas de Galicia, Alfonso Pérez.

Este organismo autonómico se encarga de la vigilancia pesquera en las rías gallegas y en los últimos años han notado «un descenso en cuanto al número de kilos de especies decomisadas y las infracciones levantadas», pero las cifras siguen siendo altas.

En 2025 hubo más de 9.700 inspecciones, más de 2.500 infracciones y se decomisaron casi 28.000 kilos de producto. Solo en los cinco primeros meses de 2026 ya se han decomisado más de 15.300 kilos, con 3.180 inspecciones y más de 800 infracciones.