El PSOE quiere endurecer el código disciplinario del Congreso a través de una reforma de su reglamento que dotaría de mayor margen a la Mesa, presidida por la socialista Francina Armengol, para actuar contra los diputados que incurran en comportamientos sancionables y plantea multas de hasta 2.000 euros en caso de infracciones graves. La Cámara Baja debatirá este jueves la toma en consideración de la propuesta que el PSOE impulsó hace dos semanas, un mes después de que tuviese lugar el incidente que la motivaría: el 14 de abril, el diputado de Vox José María Sánchez García terminó expulsado del pleno tras subir a la tribuna, donde se sitúa la Presidencia del Congreso y la Mesa, y encararse con el vicepresidente primero, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis. El diputado argumentó que subió a protestar porque un parlamentario de ERC le había llamado "nazi criminal" y "analfabeto" y no se le daba la palabra para denunciarlo. Gómez de Celis le ordenó entonces que saliese del hemiciclo pero la sanción no fue más allá porque la Mesa expresó que no tenía margen "jurídico" para ello. Para que el castigo hubiera sido más duro, podría haberse aplicado el artículo 106 del reglamento, que contempla la expulsión de un diputado durante un mes (ampliable hasta seis) por "provocar un desorden grave con su conducta de obra o de palabra", pero Gómez de Celis tendría que haberlo invocado en el momento del incidente. Sea como fuere, fuentes parlamentarias reconocen que es un artículo difícil de aplicar por su especial envergadura. La reforma del reglamento que el PSOE plantea ahora está adaptado al "deterioro progresivo de las formas parlamentarias" que, a su juicio, ha tenido lugar en los últimos años. Introduce dos cambios en los artículos 101 y 104 de la norma. Por un lado, añade, en el artículo 101, una nueva causa de suspensión temporal para los diputados: "Cuando con su conducta, de obra o de palabra, ejerciera, en el recinto parlamentario, violencia o intimidación grave sobre la Presidencia o la Mesa, ya sea de la Cámara o de cualquier Comisión, o sobre el Cuerpo de Letrados o Ujieres que asiste a las mismas, en el transcurso de una sesión o fuera de ella". La redacción de este nuevo punto no plantea supuestos concretos, por lo que su aplicación estará sometida a la interpretación que haga la Mesa de lo que pudiera ser una "intimidación grave", especialmente de palabra, algo que puede resultar menos obvio que un incidente como el que protagonizó José María Sánchez García. La duración de la suspensión se decidiría, al igual que sucede hasta ahora, en un pleno en sesión secreta. En su exposición de motivos, el PSOE asegura que "la reforma se fundamenta en la necesidad de proteger la integridad institucional del Congreso de los Diputados y de salvaguardar la autoridad de sus órganos de gobierno, la Presidencia y la Mesa, siendo su respeto un elemento clave para el funcionamiento eficaz de la Cámara". Asimismo, destaca la protección del personal al servicio de la Cámara "frente a cualquier forma de violencia o intimidación". Por su parte, los socialistas también proponen modificar el artículo 104, que prevé la expulsión del hemiciclo de los miembros de la Cámara, en caso de reiteración de conductas inapropiadas durante el desarrollo de las sesiones, tras tres llamadas al orden. "La experiencia acumulada en los últimos años ha puesto de manifiesto que esta medida, por sí sola, no siempre resulta suficiente para disuadir de estos comportamientos perturbadores", por lo que se "evidencia la necesidad de reforzar el carácter efectivo y disuasorio del régimen disciplinario", señalan en la propuesta. De esta manera, además de ser expulsados de la sesión si son llamados tres veces al orden, los diputados indisciplinados tendrán que pagar hasta 1.000 euros de multa, que ascenderían a 2.000 en caso de que mostrase resistencia a abandonar la Cámara.El PSOE espera cosechar amplios apoyos a su iniciativa, pues defiende que interpela a todos los grupos parlamentarios a la hora de tomar medidas para "preservar" la democracia española. Después del incidente de Sánchez García, el portavoz parlamentario del Grupo Socialista, Patxi López, llegó a declarar que algo como lo ocurrido aquella tarde solo había pasado "dos veces en la historia reciente: una con [Antonio] Tejero" el 23 de febrero de 1981 "y otra con este diputado".
El PSOE busca dar más margen a la Mesa del Congreso para suspender a diputados y castigarlos con hasta 2.000 € por indisciplina
El Congreso debate esta semana la propuesta socialista, impulsada después del incidente protagonizado por el diputado de Vox José María Sánchez García.









