Parecen sinónimos, y muchas veces intercambiamos estos dos términos para señalar autoconfianza, amor propio o asertividad. Ambas denotan una visión positiva de sí mismo, pero entre autoestima y autorrespeto también existen algunas diferencias significativas. La más importante está en su origen: la autoestima descansa sobre factores externos (aprobación, admiración, validación) que nos hacen sentir bien, seguros, reforzando la imagen positiva que deseamos tener y proyectar hacia nuestro entorno. El autorrespeto, por el contrario, nace de nuestro fuero interno, de nuestra estructura moral, que nos señala qué está bien y qué está mal, nos impone límites para proteger nuestra integridad y nos hace sentir dignos al recorrer la vida por el camino ético. El juicio es interno y definirá cómo nos debemos tratar, con orgullo o con vergüenza. Lo ideal es sentirse en un nivel alto en ambos perfiles, pero no siempre es así; incluso puede estar uno alto y el otro bajo en la misma persona y simultáneamente. Por ejemplo, usted realiza una obra de amplio beneficio para la comunidad y por ello recibe amplias muestras de reconocimiento y agradecimiento social, lo que eleva mucho su autoestima. Pero si estos logros se alcanzaron comprometiendo sus valores morales o su integridad, su autorrespeto va a disminuir y le va a afectar, aunque nadie más sepa la verdad. Es lo que también se llama “cargo de conciencia”, que a veces nos persigue hasta la tumba. Puede suceder al revés, una persona que es humillada en su presentación de un plan de negocios en su empresa por ser considerado “poco ambicioso” (situación que puede disminuir su autoestima) mantiene la cabeza en alto (y también su autorrespeto) al estar segura de que su planteamiento se mantuvo dentro de los principios éticos que deben regir los negocios.La autoestima usualmente fluctúa de acuerdo al feedback que recibimos de nuestro entorno, mientras que el autorrespeto casi nunca admite negociaciones. Por esto es que establecemos límites para estar advertidos cuando ingresamos a una zona dudosa. Estos límites también los hacemos respetar de los demás. El autorrespeto es uno de los índices más valiosos de nuestra calidad de vida moral. (O)
Lenin E. Salmon: ¿Autoestima o autorrespeto? | Columnistas | La Revista
El autorrespeto es uno de los índices más valiosos de nuestra calidad de vida moral.
Salmon diferencia autoestima (validación externa) de autorrespeto (integridad moral interna), cuya distinción radica en origen y negociabilidad. Para CTO y managers, el autorrespeto determina decisiones técnicas sostenibles: compromises éticos erosionan confianza de equipo a largo plazo.













