ColumnistasCuando el otro deja de ser alguien con quien debatir con argumentos y se convierte en alguien a quien debo derrotar, la conversación pública se degrada en un combate moralEscuchar03 de junio 2026, 06:00 a. m.La verdad no se posee como se tiene una finca o un título académico. La verdad se busca, se aproxima y se contrasta. (Shutterstock/Imagen) Juan José Romero ZúñigaAcadémico universitario con 30 años de experiencia en docencia, investigación y extensión. En la actualidad, es académico de tiempo completo en la Universidad Nacional (su alma máter), y en la Universidad de Costa Rica. En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.
‘Esta es la verdad’: cómo la soberbia se disfraza de certeza
El peligro comienza cuando quien cree poseer la verdad deja de ver al otro como interlocutor y empieza a verlo como un estorbo. Allí nace el maniqueísmo: de un lado, los lúcidos y moralmente superiores; del otro, los ignorantes o manipulados










