A diferencia de lo que solemos asumir en Occidente, el sistema político chino cuenta con ocho partidos legales minoritarios que cooperan con el régimen bajo la dirección –y subordinación– del Partido Comunista de China (PCCh). Uno de ellos es el Liga Democrática de China, al que pertenece Jia Qingguo. Este partido enfoca su agenda principalmente en el desarrollo cultural, científico y educativo de la nación. Su base de afiliados (más de 340.000 miembros) está compuesta por académicos de alto nivel, científicos y educadores. Su propuesta principal es canalizar el conocimiento técnico y académico de este sector hacia la toma de decisiones del Estado.

Jia Qingguo (Wuzhi, Henan, 1956) es una figura destacada dentro de la Liga Democrática y, a través de esta afiliación, ocupa su influyente escaño en el Comité Permanente de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh). No es un parlamento con poder legislativo, pero sí el máximo órgano consultivo y de asesoramiento político del país. Este experto en relaciones internacionales es reconocido por haber sido el decano de la prestigiosa Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad de Pekín.

En esta entrevista que concede a elDiario.es tras su participación en la reunión anual del Cercle d'Economia en Barcelona en un debate sobre la reconfiguración del orden internacional, no rehúye a cuestiones políticas, sí bien el diálogo gira principalmente en torno a cuestiones económicas. Pero reconoce las “violaciones de derechos humanos” en Xinjiang, “que China debería aprender a evitar”, y no le duelen prendas en señalar a Estados Unidos y a la UE por no reconocer el “genocidio del Gobierno de Israel en Gaza” ni en admitir que la estrecha colaboración de China con Rusia “tiene mucho que ver EEUU”.