Actualizado Domingo,

junio

00:04Los monstruos m�s peligrosos no son los que rugen. Son los que sonr�en, los que se presentan con modales impecables, los que dicen ser lo que no son y te devoran por dentro cuando est�s ya entregado. Byung-Chul Han lo ha actualizado a la econom�a actual al se�alar que el poder inteligente, amable, no opera frontalmente contra la voluntad de los sujetos sometidos, sino que dirige esa voluntad a su favor. Pues bien, hay 322.000 millones de d�lares circulando por internet que se hacen llamar d�lares y no lo son. Son promesas. Promesas digitales, lacradas en blockchain, que duermen en los tel�fonos de millones de personas convencidas de que llevan moneda fuerte en el bolsillo.Es el mercado de las llamadas stablecoins (monedas estables) y ha superado ya las reservas de divisas de 95 pa�ses, entre ellos Reino Unido y Canad�. Lo gestiona un pu�ado de empresas privadas que juran devolverte un d�lar a cambio de su ficha cuando lo reclames, y la mayor parte del mundo financiero ha decidido tomarles la palabra como si fuera la de la Reserva Federal. No lo es.La mec�nica es vieja disfrazada de nueva. Una empresa privada -Tether, Circle, alguna otra-recibe tus d�lares, te entrega a cambio una ficha que circula en una cadena p�blica, y se queda el dinero invertido en letras del Tesoro embols�ndose los intereses. Tether gan� 1.040 millones de d�lares solo en el primer trimestre de 2026 haciendo exactamente eso. Es uno de los negocios m�s rentables del planeta y pr�cticamente nadie lo regula como banco, aunque hace lo que hace un banco desde tiempos de los M�dici: tomar pasivos a la vista, invertirlos a plazo, vivir del diferencial. Es el viejo sue�o hayekiano de la banca libre vuelto a la vida con interfaz amable. Lo que tenemos, en realidad, es Tether: una empresa que en quince a�os jam�s ha presentado una auditor�a completa de una Big Four, registrada en El Salvador.La narrativa oficial, que el secretario del Tesoro Scott Bessent repite con catequista devoci�n, es que las stablecoins refuerzan al d�lar porque generan demanda de deuda americana y enganchan al ecosistema del d�lar a millones de personas sin cuenta bancaria. Es cierto a corto plazo, y ah� donde termina la verdad empieza el v�rtigo. Tether es ya el decimos�ptimo mayor tenedor de bonos del Tesoro del planeta, por delante de Corea del Sur. Esa cifra, presentada como triunfo, deber�a leerse como advertencia: una empresa privada sin auditar, sin ventanilla de descuento en la Fed, sin disciplina prudencial seria, sostiene m�s deuda soberana americana que casi todos los bancos centrales del mundo. �Qu� ocurrir� el d�a que tenga que vender deprisa?Lo sabemos, porque ya lo hemos visto. Cuando Silicon Valley Bank quebr� en marzo de 2023, USDC perdi� el d�lar al descubrirse que ten�a 3.300 millones atrapados all�, y solo la garant�a federal salv� la cara. Cuando Terra se desplom� en mayo de 2022, cincuenta mil millones se evaporaron en una semana como si nunca hubieran existido. Todo instrumento que promete devoluci�n a la par respaldado por activos imperfectamente l�quidos termina sufriendo p�nicos. Las stablecoins son su �ltima encarnaci�n.Y hay dos consecuencias. Cada d�lar que se desplaza de un dep�sito bancario a una stablecoin abandona el circuito del cr�dito -hipotecas, pymes, consumo- para refugiarse en uno que solo compra letras del Tesoro. Si crecen al ritmo proyectado, hasta dos o tres billones al final de la d�cada, asistiremos a una contracci�n de la base de dep�sitos de la banca occidental que nadie ha auditado y de la que nadie se har� responsable. Y, sobre todo, en Argentina, Turqu�a, Nigeria o Venezuela, millones de personas abandonan la moneda nacional por d�lares digitales privados emitidos en El Salvador. El Fondo Monetario lo llama criptodolarizaci�n. Cuando ocurre, el banco central pierde algo m�s que clientes, pierde la voz. Y esta vez la voz no la recoge la Reserva Federal, la recoge Tether.El verdadero error de Washington es geopol�tico. Cree que afianza al d�lar y en realidad ense�a a sus rivales c�mo se construye dinero digital sin pedir permiso. Hong Kong concedi� en abril sus dos primeras licencias. Rusia emiti� en 2024 una stablecoin en rublos que en menos de un a�o movi� 93.300 millones de d�lares como carril de pagos para actores sancionados. China proh�be las stablecoins privadas y despliega su yuan digital. La carrera por el dinero del siglo XXI no la est� ganando el d�lar: la est� disputando, y bajo reglas que Washington ya no escribe solo.Una regulaci�n seria tratar�a a las stablecoins por lo que econ�micamente son: bancos estrechos. Reservas en el banco central, auditor�as de verdad, l�mites de tenencia, equivalencia internacional vinculante. Mientras tanto, ah� duermen en los tel�fonos, sonriendo porque tienen el control de tus ilusiones monetarias. *Francisco Rodr�guez es Catedr�tico de Econom�a de la UGR y director del �rea Financiera y Digitalizaci�n de Funcas.