Este año, conmemoramos los 20 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.Es una fecha importante, ya que esta convención, además de proteger y promover los derechos de las personas con discapacidad, es uno de los instrumentos internacionales de derechos humanos más exitosos de las Naciones Unidas al contar con 191 de los 193 Estados miembros como Estados parte y haber impulsado un cambio paradigmático en la sociedad global.Una persona puede nacer con una discapacidad o adquirirla como consecuencia de accidentes, enfermedades o guerras, como vemos todos los días en los medios de comunicación. Pero existe una realidad aún más contundente: se estima que el 83 % de las personas mayores de 65 años experimentará algún tipo de discapacidad. Los expertos calculan que por cada persona con discapacidad existen dos personas dentro de su círculo de impacto directo. Esto significa que alrededor de 3.900 millones de personas están vinculadas a esta realidad y necesitan comprender los derechos y responsabilidades que consagra este instrumento internacional. En la mayoría de Estados parte, la convención ha sido incorporada a las legislaciones nacionales, permitiendo avances concretos hacia sociedades más inclusivas.Tuve el honor de ser elegido presidente del grupo de trabajo de las Naciones Unidas en Nueva York para negociar este tratado entre 2002 y 2005, y de participar activamente en las deliberaciones que condujeron a la aprobación de un instrumento que transformó la vida de más de 1.300 millones de personas.La profunda realidad de este tema tan complejo solo puede ser comprendida plenamente por las propias personas con discapacidad. Por ello, en una innovación sin precedentes dentro de las prácticas de negociación de las Naciones Unidas, se les permitió participar en la elaboración del texto. El lema de la sociedad civil fue y sigue siendo: “Nada sobre nosotros sin nosotros”.Hoy enfrentamos un nuevo y trascendental desafío: el envejecimiento y la creciente longevidad de las poblaciones en todo el mundo. Actualmente somos mil millones de personas mayores de 65 años, con un grupo de impacto cercano a los 2.000 millones. Para 2050, esas cifras se duplicarán. Hoy, la comunidad internacional ha iniciado la negociación de una convención destinada a proteger los derechos de las personas mayores, un proceso que comenzó este año en las Naciones Unidas, en Ginebra.Ha sido un privilegio para mi esposa, Fabiola, y para mí participar en la defensa de estas causas y ser testigos de este extraordinario cambio. Una sociedad es más justa, inclusiva y humana cuando garantiza los derechos de quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.La próxima semana, en las salas de las Naciones Unidas se reunirán Estados miembros, organizaciones internacionales y, sobre todo, las organizaciones de la sociedad civil cuyo compromiso, visión y perseverancia han sido fundamentales para construir un mundo mejor. Pocas veces una convención internacional puede afirmar que cambió el mundo. Esta lo hizo. (O)
Luis Gallegos Chiriboga: Cambiamos el mundo | Columnistas | Opinión
Pocas veces una convención internacional puede afirmar que cambió el mundo. Esta lo hizo.









