Amaya Quincoces Riesco |

Madrid (EFE).- Coincidiendo con la visita a España del papa León XIV, tras una década desde la firma de la encíclica «Laudato Sí», concebida como llamada del mundo para proteger la naturaleza, el costurero Juan Alfaro, uno de los últimos sastres eclesiásticos del país, y una monja de clausura relatan a EFE algunos gestos de sus actividades cotidianas por un mundo más sostenible.

La encíclica publicada en 2015 por Francisco, subtitulada «Sobre el cuidado de nuestra casa común», cuestiona el modelo de «producción y consumo desmedido» y defiende estilos de vida «más sostenibles y duraderos». En esa línea, Alfaro ha defendido el aprovechamiento eficiente de los tejidos en su oficio frente a modas de usar y tirar.

«Soy probablemente el único sastre eclesiástico» con perfil artesanal que aún perdura, asegura el responsable de la sastrería familiar Alfaro Roma, en la ciudad de Barcelona, que funciona desde 1940, y cuya clientela además de religiosa también incluye a abogados, jueces o doctores universitarios, a quienes confecciona sus togas.

Alfaro a día de hoy sigue fabricando prendas con máquinas convencionales de coser; en el mundo eclesiástico, desde sotanas romanas, francesas o españolas, además de hábitos corales y otras prendas litúrgicas adaptadas a distintos climas y estaciones.