Actualizado S�bado,
junio
02:05Detr�s de los grandes acontecimientos siempre hay cientos de historias, y este domingo, de forma silenciosa, el Santo Padre pisar� el legado, la identidad y la tradici�n de un pueblo gallego, Ponteareas. "Esto no es un trabajo, esto es la pasi�n", confiesa emocionado Miguel �ngel Garc�a, presidente de la Asociaci�n de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas. �l pertenece a la cuarta generaci�n de una estirpe de alfombristas, y ver a d�a de hoy a sus dos hijas coordinando grupos en Madrid, como la quinta generaci�n viva de este arte, es un hecho hist�rico. Juntos vestir�n la calle Alcal� con 16 alfombras florales que sumar�n m�s de 720 metros cuadrados, para ello, usar�n 30.000 claveles para recibir el paso de Le�n XIV tras la misa en la Plaza de Cibeles.Para esta localidad pontevedresa, que lleva m�s de dos siglos custodiando un tesoro cultural intangible, lo que va a ocurrir en Madrid no es solo un trabajo en honor al Santo Padre, sino que es la consagraci�n de un orgullo local hereditario. El relevo generacional es la base de la delegaci�n que ha desembarcado en la capital, como Miguel �ngel relata, en la preparaci�n floral conviven una joven de 18 a�os con una veterana de 90, compartiendo "la misma pasi�n".Una de las mujeres de la Asociaci�n de Alfombristas do Corpus Christi de Ponteareas de 90 a�os.E. M.A ellos se han sumado voluntarios cargados de historias. Es el caso de Miguel Ombreiro, un alfombrista que ya en 1982 confeccion� el tapiz floral en Galicia para la visita de Juan Pablo II y que, al recibir la llamada de Miguel �ngel, no dud� un segundo en viajar desde Valencia, donde ahora vive, para revivir aquella emoci�n. Tambi�n hay personas que se han desplazado desde Burgos y pontevedreses residentes en Madrid, sumando cerca de 200 voluntarios coordinados por asociaciones gallegas locales como la Federaci�n de Asociaci�ns Galegas en Madrid o el Centro Gallego.Hacer realidad este tapiz para el Papa ha sido una batalla contra el reloj. El proyecto original se compon�a de una �nica alfombra de 100 metros cuadrados, pero las exigencias de seguridad de la Santa Sede y los cambios de �ltima hora en el recorrido por el paso del papam�vil obligaron a cambiarlo. De la noche a la ma�ana, el espacio se multiplic�: deb�an cubrir la calle Alcal� con alfombras de 15 metros de largo por 3 de ancho, dejando un metro a cada lado para que se pueda dar la comuni�n.Es as� como en menos de 15 d�as se han recogido 30.000 claveles y el montaje definitivo comenzar� hoy a las 9 de la noche en el tramo norte de la calle y se prev� que termine hacia las 5 de la ma�ana del domingo, en una noche en la que nadie dormir�, pero que tampoco olvidar�n. Las mujeres de Ponteareas participando en la recogida de flores.E. M.Tradicionalmente, en Ponteareas los perfiles de los dibujos se realizan con cocas de eucalipto, un material duro. Sin embargo, pensando en el Santo Padre, los alfombristas decidieron cambiar el material: "Si el Papa se dobla el tobillo, la armamos", comenta Miguel �ngel. As�, el carulo, que es el centro del ma�z cortado en rodajas, perfilar� casi un kil�metro lineal de dise�o junto a tapas de bellota.El dise�o, ideado por el propio Miguel �ngel, es un di�logo entre la fe y la identidad gallega. Los claveles blancos, amarillos y rojos dar�n forma a dos motivos principales, un gui�o a los colores del Vaticano. En un extremo de la alfombra se representa a la Sagrada Forma, recordando el sentido original del Corpus Christi. Y en el otro aparecen las llaves de San Pedro, integradas dentro de una concha de vieira. Una met�fora para recordarle a Le�n XIV que, adem�s de Cabeza de la Iglesia, "es un peregrino m�s que debe caminar hacia Santiago".Pero para los alfombristas, que su arte sea ef�mero es parte de su grandeza. Miguel �ngel recuerda que en 1948 un periodista le pregunt� a una vecina si val�a la pena tanto esfuerzo para algo tan corto. La mujer le replic�: "�Pero usted sabe qui�n viene hoy? Viene Jes�s Sacramentado". El reportero insisti� sobre qu� pasar�a si viniera Franco, y en pleno a�o 48 ella contest�: "Mire, si viene Franco, como es un hombre como usted y como yo, le ponemos unas banderitas y va que chuta".Esa misma esencia local y humilde de Ponteareas es la que se mudar� este fin de semana a la calle Alcal�. En la madrugada del domingo, Miguel �ngel, sus hijas y los casi 200 voluntarios se detendr�n un segundo a mirar el trabajo hecho antes de que la multitud lo deshaga. "Siempre me paro un poco para verla con calma y sentir esa emoci�n que me transmite el trabajo realizado. Es algo indescriptible para m�", relata el hombre, que recuerda las palabras de �lvaro Cunqueiro: "Dura m�s la rosa cortada que una alfombra del Corpus de Ponteareas".












