"Un día nos llegó un mensaje de Paquita al grupo de WhatsApp diciéndonos que la habían contactado para que hiciéramos unos paños litúrgicos para la visita del Papa", cuenta Isabel Pita, una de las mujeres que conforman la Fundación Hilvanes Solidarios y que todavía recuerda la emoción con la que leyó aquel mensaje. "Me dio un subidón, una alegría increíble al saber que podía contribuir en algo", narra Isabel a 20minutos. Al otro lado de la pantalla estaba Paquita García, una de las responsables de la fundación. La llamada que había recibido era clara, la organización de la visita papal necesitaba ayuda para confeccionar parte del material litúrgico que se utilizará durante las misas en las iglesias madrileñas de este fin de semana. La respuesta fue inmediata, "¿cómo no íbamos a decir que sí?", resume Paquita. A partir de ese momento, las integrantes de Hilvanes Solidarios se pusieron manos a la obra para participar en uno de los acontecimientos religiosos más importantes que vivirá España este año.A solo dos días de que el papa León XIV aterrice en Madrid, miles de peregrinos inundan las calles de la capital con los sentimientos a flor de piel ante una cita histórica. Sin embargo, mucho antes de que el pontífice aparezca ante las multitudes, existe una red silenciosa de personas que lleva semanas trabajando para pulir cada detalle de cara a la celebración. Bordadoras voluntarias que han cosido durante horas, religiosas que han multiplicado las iniciativas en sus colegios, voluntarios que organizan alojamientos para desconocidos y comunidades de vida contemplativa que rezan para que la visita deje una huella entre los asistentes han unido sus fuerzas para que miles de feligreses disfruten al máximo esos días.En un salón de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en Pozuelo de Alarcón, trabajan seis personas de las miles que han hecho posible la celebración del encuentro. Sus agujas no han dejado de moverse durante las últimas semanas. Allí se reúne cada lunes Hilvanes Solidarios, una iniciativa que desde hace 11 años confecciona casullas y otras prendas litúrgicas destinadas a misioneros repartidos por todo el mundo. Esta vez, el encargo era diferente. La organización que gestiona la visita papal necesitaba 150 paños litúrgicos en tiempo récord."Nos llamaron y nos dijeron que los querían para el 20 o el 25 de mayo, así que hubo que correr", explica Paquita. La operación se puso en marcha de inmediato: compraron la tela, adquirieron el encaje y repartieron el trabajo entre las voluntarias. "En la primera semana todas nos pusimos a cortar y en la siguiente ya los teníamos confeccionados", cuenta otra de las fundadoras de la iniciativa, Julia María Labrador. En apenas 15 días, el grupo logró realizar más de un centenar de piezas.Cada voluntaria se llevó parte del trabajo a casa. Durante horas, cosieron los purificadores que cubrirán los cálices y los manutergios que utilizarán los sacerdotes para secarse las manos durante la liturgia. Detrás de cada puntada, hay una emoción difícil de ocultar: "Decir que viene el Papa y que colaboramos con algo para él, pues te puedes imaginar lo importante que es para nosotras", expresa Julia.Ninguna espera reconocimientos ni fotografías de los sacerdotes utilizando el material que han confeccionado. Para estas costureras, no de profesión pero sí de vocación, haber contribuido ya es suficiente. "Colaborar con el Papa ha sido bonito. Nos sentimos totalmente plenas. Lo hacemos de corazón porque nos lo han pedido y nos hace muchísima ilusión", afirma Julia.La labor de la fundación Hilvanes Solidarios se entrelaza con un fuerte sentimiento de comunidad, de historias compartidas y de risas durante el trabajo. Algunas de sus integrantes llegaron tras jubilarse y otras encontraron allí un refugio en momentos complicados. Susana Nieto se incorporó después del fallecimiento de su padre: "Me ayudaron mucho en una de las etapas más triste de mi vida, me sube la autoestima y somos todas muy amigas". Victoria Monzón empezó a acudir atraída por el ambiente y nunca dejó de hacerlo: "Es una cita que no me pierdo ningún lunes". Isabel Pita conoció el proyecto durante una peregrinación y durante dos meses no pudo quitarse la idea de participar de la cabeza: "Creo que es de las cosas más bonitas que hago porque contribuyo a que la misa se pueda celebrar dignamente".La labor de las monjas agustinas de San IldefonsoA más de un centenar de kilómetros de esta parroquia Nuestra Señora del Carmen, concretamente en Talavera de la Reina, las monjas agustinas del monasterio de San Ildefonso viven estos días con una mezcla de emoción y responsabilidad. Sor Alicia y sor Paula apenas superan los 30 años pero llevan más de una década formando parte de esta congregación de clausura compuesta por 49 hermanas. Ambas fueron alumnas del colegio Sagrados Corazones, ubicado junto al convento, donde ahora imparten clase como profesoras.Su rutina comienza al amanecer, con una misa que arranca a las 06.50 horas, justo antes de comenzar las clases. A pesar de su labor docente, ambas encuentran tiempo para dedicar entre tres y cuatro horas diarias a la oración. Sin embargo, la visita del Papa a Madrid ha añadido un aliciente especial a este curso escolar. "No nos ha dado tiempo todavía a asumir la alegría de tener a un hermano agustino como Papa y además viene a España", explica sor Paula. La noticia se recibió con entusiasmo en una comunidad que conocía bien la trayectoria del pontífice. "Pensar que es alguien que ha pasado por aquí, por Talavera, y que le hemos conocido en persona puesto que ha sido un miembro importante dentro de la orden... Cuando lo eligieron no nos lo creíamos", añade la religiosa.La preparación en el monasterio es principalmente espiritual, pero el colegio se ha transformado para la ocasión. En el patio puede leerse un enorme "bienvenido, papa León". Los alumnos han grabado vídeos, preparado pancartas y confeccionado camisetas con el lema de la visita. En los altavoces suena el himno oficial y las religiosas trabajan con los niños y los adolescentes el significado de la visita del pontífice.Sor Alicia y sor Paula son monjas de vida contemplativa por lo que solo salen del convento para dar clase, acompañar a los menores del centro educativo a alguna actividad o cuando es estrictamente necesario. Ambas asistirán, junto a las familias y los alumnos del colegio, a la vigilia convocada el 6 de junio y a la misa del día siguiente. "Nos ha llegado hoy la acreditación con la zona en la que estaremos, estábamos muy nerviosas sobre sí estaríamos cerca, si el Papa pasará por nuestro lado, si nos mirará, si le diremos que somos agustinas…", narran las hermanas entre risas, sin disimular su emoción. Sor Paula asegura que esta experiencia "ayudará a hacer ver que la Iglesia puede ser cercana, que el pontífice se preocupa por conocer otras realidades y que la institución se mantiene viva". "Lo que queremos es que sus palabras lleguen a lo profundo de los jóvenes", explica, por su parte, sor Alicia. Una preocupación compartida por otras comunidades religiosas que participarán en los actos de este fin de semana. Más allá de la celebración multitudinaria, las hermanas esperan que el encuentro deje una huella duradera en los feligreses.Preparativos en el colegio agustino de Valdeluz Ese mismo deseo comparten también desde el colegio Valdeluz de Madrid capital, donde los preparativos se han convertido en toda una operación logística. José María Martín, vicario parroquial y jefe de estudios, cuenta en qué consiste la participación de este centro educativo: "En infantil y en primaria hemos preparado pancartas, banderines y tienen diversas actividades durante toda la semana para conocer el mensaje del Papa. Para los más mayores, la oración de este jueves será muy especial".Las acciones no están limitadas a los días lectivos, el colegio y la parroquia han aportado su granito de arena ofreciendo más de 300 plazas para alojar a peregrinos durante el fin de semana. Por el momento, tienen confirmada la llegada de 56 personas, la mayoría procedentes de Andalucía. "Les acogemos con mucha ilusión y les daremos todo lo que necesiten, pueden descansar y ducharse sin problema. Si hace falta, les proporcionaremos el desayuno, queremos que se sientan acompañados en todo momento", explica el sacerdote.Para el jefe de estudios "es un momento de ilusión para todos los agustinos" y concreta que de su congregación "se han inscrito 950 personas para asistir a los actos convocados este fin de semana". Con respecto a la visita, José María espera que "sea un momento de renovar la fe y el compromiso cristiano para lograr un mundo mejor" y alaba la figura de León XIV resaltando su búsqueda de "la unidad, la paz y la caridad".A su alrededor se mueve un ejército de voluntarios compuesto por 102 personas dispuestas a orientar a los asistentes, colaborar con la organización y recibir a quienes llegan desde otros puntos de España. Entre ellos está Sofía Garrido, de 23 años, una antigua alumna del colegio y catequista. Su tarea consistirá en ayudar a instalar a los peregrinos que pernocten en las instalaciones. "Estuve en la Jornada Mundial de la Juventud y fue un momento súper bonito. Poder echar una mano ahora que el Papa viene a Madrid es una labor preciosa, somos unos afortunados", afirma.También están quienes han abierto las puertas de sus propias casas. Asunción es una de las voluntarias que recibirá a una peregrina en una habitación que tenía libre en su vivienda y ya piensa en los bocadillos que tendrá que preparar para esos días. Mientras tanto, Maribel, otra de las voluntarias, describe su "anhelo" por ver de cerca a León XIV: "Estamos con mucho anhelo de verle, de colaborar y de estar cerca suya porque es la forma de estar más cerca de Jesucristo". La hospitalidad de las congregaciones religiosas madrileñas es lo que hace posible la acogida de miles de personas en la capital. Cuando León XIV salude a los fieles en Madrid, todas las miradas estarán puestas en él. Aunque pocos repararán en que la celebración comenzó mucho antes, en una sala llena de retales, en las aulas de un colegio agustino, en las oraciones que resuenan en los muros de los conventos y en los espacios preparados para recibir a los peregrinos llegados de toda España. Detrás de cada pancarta, cada misa y cada encuentro celebrado este fin de semana está el trabajo de centenares de personas desde hace meses. Una labor discreta, casi invisible, que pone de manifiesto el esfuerzo colectivo que se esconde detrás del encuentro multitudinario.