Toni Sánchez cree que para jugar al rugby en silla de ruedas solo hacen falta “ganas de pasárselo bien”. Este vitoriano se mudó el año pasado a Toledo para jugar en el Quijote Rugby Club, un equipo radicado en Illescas que se ha convertido en un referente de este deporte inclusivo y adaptado.
El rugby en silla de ruedas nació en 1977 de la mano de un grupo de deportistas tetrapléjicos canadienses que buscaban una alternativa al baloncesto en silla de ruedas. Su objetivo era crear una disciplina que permitiera competir en igualdad de condiciones a personas con movilidad reducida en brazos y manos.
Se enfrentan dos equipos de cuatro jugadores con un balón similar al de voleibol. El objetivo es cruzar con la pelota la línea de fondo rival. La modalidad combina elementos del baloncesto, el balonmano, el voleibol y el hockey sobre hielo.
Sánchez reconoce que, debido a que están permitidos los contactos entre sillas, desde fuera puede parecer un deporte duro. “Parece que es bruto porque te pegas golpes, pero las sillas los absorben. Te levantas y sigues jugando. Te lo pasas súper bien”, asegura.
Mejoras que pasan del deporte a la vida diaria
















