En política, están los que desafían al sistema y los que forman parte de él. Y cuando uno cruza la frontera ya no hay camino de retorno. Ser un 'outsider' tiene corta fecha de caducidad. Eso es lo que le está ocurriendo a Nigel Farage. Durante décadas, el enfant terrible de la política británica y principal arquitecto del Brexit disfrutó de su papel de agitador antiestablishment. Pero ahora se enfrenta a un nuevo 'chico malo', Rupert Lowe, dispuesto a romper aún más tabúes y desafiar más abiertamente las normas. Su partido, Restore Britain, se ha convertido en el último fenómeno de un Reino Unido cada vez más fragmentado. Con un populismo de derechas aún más radical y un mensaje anti-inmigratorio todavía más duro —promete el mayor plan de deportaciones masivas jamás visto, incluyendo la expulsión de inmigrantes legales que perciban ayudas sociales o no hablen inglés—, Lowe le está comiendo terreno a Reform UK, partido del que era diputado hace poco más de un año. Su auge preocupa a los analistas ante el camino que está tomando el electorado, pero tanto laboristas como conservadores alimentan a la bestia. No hay nada más efectivo que el "divide y vencerás". Y si Farage cae, consideran que el bipartidismo, hoy agonizante, podría tener una nueva oportunidad. El sentimiento dominante entre los británicos es el rechazo hacia los políticos tradicionales. Y Farage empieza a parecer, para algunos votantes, otro miembro más del club de Westminster. Tras conseguir entrar en la Cámara de los Comunes en las elecciones de 2024, ha dejado de ser el hombre de la pinta de cerveza en el pub. Ahora aparece rodeado de antiguos conservadores desertores y de un misterioso donante multimillonario vinculado al mundo de las criptomonedas que reside en Tailandia. La paradoja es que, en su intento de parecer un candidato serio a futuro primer ministro, ha perdido su esencia. Ha rechazado incorporar en sus filas al activista de extrema derecha Tommy Robinson y ha tomado distancia respecto a Elon Musk. Y esa estrategia ha dejado espacio para que Restore ocupe ese terreno político. De momento, Reform UK sigue liderando las encuestas. Pero Farage está inquieto. Su nerviosismo ha quedado especialmente patente esta semana con su reacción al caso Henry Nowak, el asesinato de un joven británico blanco a manos de un sij que ha provocado violentas protestas. Cuando el político anunció un "mensaje de emergencia a la nación", pidiendo al país que reaccionara con "fría y pura rabia", pretendía proyectar fortaleza. Sin embargo, para algunos observadores consiguió precisamente lo contrario: mostrar su vulnerabilidad ante el avance de una derecha aún más radical. Farage sugirió que existía un "sesgo anti-blanco" cuando la policía esposó a Nowak después de que fuera apuñalado mortalmente su agresor, quien mintió al asegurar que había sido víctima de insultos racistas. Pero Lowe fue todavía más lejos, exigiendo la restauración de la pena de muerte para el asesino, Vickrum Digwa. "Mantener vivo a este salvaje no sirve a nadie", escribió en X. Animado además por Elon Musk —quien, según el Financial Times, ha publicado más de 110 mensajes, respuestas y republicaciones sobre política británica en apenas una semana—, añadió: "Se ha sacrificado a niños para apaciguar culturas extranjeras que no tienen cabida en nuestro país". Los comicios para el distrito de Makerfield del próximo 18 de junio se han convertido en el mayor símbolo del avance de Restore Britain en detrimento de Reform UK. Hasta ahora, el candidato de Farage era la principal amenaza para el alcalde del Gran Manchester, el laborista Andy Burnham, cuyo regreso a Westminster podría poner fin al debilitado liderazgo del primer ministro Keir Starmer. Pero la última encuesta de Survation sitúa a Restore en el 7% de intención de voto, suficiente para perjudicar a Reform. La estrategia de Lowe es utilizar contra Farage las mismas herramientas que él ha empleado durante años. El líder de Restore ha apostado por las redes sociales para construir una comunidad militante y convertirla en fuerza de campaña. Ante sus 780.000 seguidores en X y 1,3 millones en Facebook, proyecta una imagen más combativa que la de Farage. Sus mensajes reclamando deportaciones masivas o la prohibición del burka se alternan con fotografías en su granja. Para algunos simpatizantes representa un conservador clásico de los años ochenta, una alternativa más respetable que un Farage al que consideran desgastado. El vínculo entre Lowe, de 68 años, y Farage, de 62, era muy estrecho. Lowe, un empresario de éxito, entró en política con UKIP —el primer proyecto político de Farage—, donde fue eurodiputado entre 2019 y 2020. Posteriormente se unió a Reform UK y fue elegido diputado por la circunscripción de Great Yarmouth en las elecciones generales de 2024. Pero todo se torció cuando su ex partido lo denunció ante la policía en marzo de 2025 por supuestas amenazas verbales contra el entonces presidente de la formación, Zia Yusuf. Cuando fue expulsado de la formación, muchos dieron su carrera por terminada, pero Lowe contraatacó creando su propio partido. Actualmente ocupa su escaño representando a Restore Britain, y desde entonces, las relaciones con sus antiguos compañeros son profundamente hostiles. En Westminster, cuando los simpatizantes de ambos bandos coinciden en eventos los enfrentamientos verbales son frecuentes. Muchos de los nuevos miembros de Restore proceden precisamente de Reform. Algunos son exconcejales que abandonaron el partido por sentirse infravalorados; otros consideran que Farage ha moderado demasiado su discurso. Entre los afiliados también figuran activistas nacionalistas y personas con posiciones extremas sobre inmigración. La operación de la nueva fuerza política está dirigida por Alistair Harrison, responsable de prensa de Lowe, junto a Liam Porter. Ambos militaron anteriormente en UKIP y cuentan con experiencia en Bruselas. Les acompaña un equipo de una docena de colaboradores, en su mayoría jóvenes muy activos en internet. Entre ellos destacan Charlie Downes, antiguo activista conservador y de Reform; Lewis Brackpool, conocido por impulsar campañas de transparencia, y Harrison Pitt, vinculado al think tank New Culture Forum. Restore rechaza la distinción entre el espacio digital y «el mundo real». Y eso le ha abierto las puertas incluso en Estados Unidos. Zack Hoyt, conocido como Asmongold, es uno de los streamers más populares del mundo. Aunque se dio a conocer por jugar al World of Warcraft, hoy en día es un comentarista ultraconservador de política y se deshace en elogios hacia Lowe ante sus cuatro millones de suscriptores: "¡Este tío está diciendo cosas realmente de verdad! ¡Lo está diciendo! ¡Pero qué demonios, esto es increíble!... Te diré una cosa: si estuviera en el Reino Unido, votaría a este tipo". Elon Musk, dueño de X, también lleva meses impulsando contenido favorable a Lowe entre sus 240 millones de seguidores, convirtiéndole en una figura destacada dentro de la derecha estadounidense. Tucker Carlson, uno de los comentaristas políticos conservadores más influyentes y polémicos de Estados Unidos, ha entrevistado a Lowe en su programa. Farage, que siempre ha presumido de sus contactos en Washington, empieza a ser visto por algunos jóvenes de la Generación Z y la Generación Alfa vinculados al movimiento MAGA como una figura anticuada. Las elecciones locales del mes pasado fueron una primera prueba de fuerza para Restore. En Great Yarmouth, la zona de influencia de Lowe, los nueve candidatos de su plataforma asociada Great Yarmouth First ganaron en sus respectivas circunscripciones y superaron a Reform. Sin embargo, repetir ese éxito a escala nacional será mucho más complicado. Las encuestas de More in Common sugieren que la mayoría de los británicos han oído hablar de Restore Britain, pero saben poco sobre el partido. Tres de cada cinco afirman conocer su existencia, aunque el 73% admite que ni siquiera sabía que Lowe era su líder. El riesgo para Reform es que quienes más conocen a Restore son precisamente los votantes que apoyaron a Farage en 2024. El Partido Laborista, mientras tanto, se esfuerza por hablar de Restore siempre que puede con la esperanza de dividir el voto de la derecha. Del mismo modo, los responsables de disciplina parlamentaria del Partido Conservador concedieron a Lowe un puesto en el Comité de Cuentas Públicas el pasado octubre a fin de darle más protagonismo, en detrimento de la popularidad de Farage. La gran incógnita es si Lowe podrá mantener unido un movimiento tan heterogéneo y tan dependiente de las redes sociales. Cuestiones como la inmigración o Israel ya generan tensiones internas. Algunos simpatizantes le han criticado por posiciones consideradas demasiado favorables a Israel, llegando a acusarle de ser "sionista". El origen de gran parte de los fondos de la formación sigue siendo una incógnita. La declaración financiera presentada tras su registro oficial como partido el pasado marzo muestra un patrimonio neto de 1,87 millones de libras. Como las donaciones anteriores a esa fecha no están sujetas a las mismas obligaciones de transparencia, no está claro quién financió el rápido crecimiento inicial de la organización. Lowe registró inicialmente Restore Britain como empresa ante la Companies House en julio de 2025, una estrategia similar a la utilizada por Farage con Reform UK. Aun así, este último sigue jugando en otra liga: Reform ha recaudado ya alrededor de 42 millones de libras. El discurso de Restore sostiene la teoría conspirativa del "Gran Reemplazo", según la cual los británicos nativos acabarán convirtiéndose en minoría demográfica. Junto a ello, promete eliminar los programas de diversidad e inclusión en las Fuerzas Armadas, ampliar los poderes policiales de registro y poner "los intereses británicos primero". Los expertos consideran que su crecimiento refleja una mayor fragmentación política y una creciente demanda de discursos más duros sobre inmigración y multiculturalismo. No obstante, algunos analistas advierten de que el verdadero peligro para Farage no es que la nueva formación llegue a gobernar, sino que divida el voto de la derecha y dificulte las aspiraciones de Reform de convertirse en el partido más grande de Westminster para las próximas elecciones generales, previstas para 2029. De momento, en los decisivos comicios parciales de junio en Makerfield, Restore podría tener un impacto determinante incluso sin ganar. Si Rupert Lowe termina entregando la victoria al laborista Andy Burnham, la derrota de Reform encerrará una amarga ironía. Muchas de las herramientas que Farage utilizó durante años para desafiar al sistema —las redes sociales, la influencia estadounidense, la retórica provocadora y el activismo digital— están siendo utilizadas ahora contra él desde su propia derecha. Y con éxito.