Referente ineludible del rock argentino, el Indio Solari trasladó a las artes visuales el mismo imaginario poético, crítico y disruptivo que marcó a generaciones a través de sus canciones. Con Brutto expandió ese universo creativo hacia el arte digital y ofreció una nueva puerta de entrada a una obra que nunca dejó de interpelar a su tiempo.Que ese proyecto haya podido presentarse en Arthaus fue especialmente significativo para un espacio comprometido con la creación contemporánea en todas sus formas. Brutto permitió acercarse a una dimensión menos conocida de Solari: la del artista visual. A través de catorce obras, el público pudo descubrir una producción que condensaba su mirada sobre el mundo, su sensibilidad estética y una imaginación siempre desafiante.La muestra se convirtió, además, en una nueva forma de encuentro. Alejado de los escenarios por motivos de salud, Solari encontró en estas imágenes otro modo de estar presente. Quienes recorrían la exposición ingresaban a un universo donde convivían imágenes, palabras y música; un espacio en el que su voz seguía dialogando con el público desde otro lenguaje.Contra toda nostalgiaBárbara Maier, curadora, amiga y colaboradora cercana, construyó junto a él una exposición que evitaba toda nostalgia. Como escribió en el texto curatorial, las obras proponían un presente inquietante y desajustado, poblado por figuras que expresan tensión, ruido, fragilidad y resistencia. Imágenes que no buscan agradar ni responder a convenciones, sino afirmar una mirada singular sobre la experiencia contemporánea.La respuesta del público fue extraordinaria. Durante los meses que Brutto permaneció en Arthaus, miles de personas recorrieron la muestra y dejaron mensajes escritos que daban cuenta de la intensidad del vínculo construido por Solari a lo largo de décadas.La exposición, de acceso libre y gratuito, reprodujo algo que siempre estuvo presente en su trayectoria: la voluntad de compartir su obra sin barreras y de generar una experiencia colectiva.Brutto continúa hoy su recorrido por distintas ciudades del país. Vista en perspectiva, la muestra aparece también como uno de los últimos grandes gestos artísticos de Solari: una forma de seguir compartiendo su mirada, de abrir nuevas preguntas y de demostrar que su creatividad excedía cualquier disciplina.La noticia de su muerte produce una conmoción profunda porque desaparece una de las figuras culturales más influyentes de la Argentina contemporánea. Pero su obra permanece. En sus canciones, en sus palabras, en sus imágenes y en la comunidad que construyó alrededor de ellas.Brutto permitió comprobar algo que hoy resulta evidente: el universo creativo del Indio era mucho más amplio que cualquier escenario y seguirá dialogando con nuevas generaciones durante mucho tiempo.Brutto fue uno de sus últimos proyectos artísticos para estar cerca de nosotros (sus fans) otra vez. Con esta muestra volvimos a sentirnos cerca de nuevo. Nos propuso una experiencia visual, solo 14 obras que condensan su pensamiento, su cabeza, su espíritu y su intimidad. Nos ofreció observar además de escuchar.Cuando uno ingresaba a ver Brutto se escuchaba su palabra y su música, y nos dejó frases resonando para siempre. Nos dijo que se consideraba un artista amateur: “Me parece más lindo amateur, porque viene de amar lo que uno hace; en cambio, profesional es profesar y es una promesa que vas a romper seguro”.No se consideraba un académico; sin embargo, se formó en la Facultad de Bellas Artes de La Plata. “No soy muy respetuoso de lo académico. No he tenido la voluntad de serlo”. El Indio fue el artista popular: “El artista popular tiene que saber qué hay en la calle más que lo académico”. Y sí que sabía qué hay en la calle y en las esquinas de nuestros barrios.Ventana al cerebro del IndioMarcelo Figueras, amigo y biógrafo, expresó: “Brutto es una ventana al cerebro del Indio, una de las cabezas más insondables que he tenido el placer de conocer. Su mente es un portal, sin dudas. Para asomarse a él, hay que tener el mismo coraje con que Solari desafía las convenciones de la belleza ordinaria”.Por primera vez en años de profesión pude homenajear a mi ídolo, a la persona que más admiro. Un artista completo, conceptual, íntegro, consecuente, comprometido. Su legado va a ser eterno. Hoy nos despertamos con la noticia que no queríamos escuchar, impactante, e inmediatamente el impacto se transformó en una tristeza indescriptible, en una desolación inmensa. No solo se nos fue un ídolo, se nos fue un referente, alguien que interpretó y tradujo en música y poesía nuestra identidad.Hoy muchos estamos despidiendo a un ser mágico, a un artista que supo representarnos a miles, a millones. Su obra será nuestro legado, sus letras, nuestra bandera. Artista independiente, que hizo lo que quiso y como quiso, que nos juntó a todas las clases y generaciones en pogos inolvidables. Que nos hizo bailar en la tormenta y gritar las injusticias.Hoy todo es tristeza porque se nos fue el mejor, el que nos decía que, si no hay amor, que no haya nada; que violencia es mentir; que el lujo es vulgaridad; que nos merecemos bellos milagros; que todo preso es político; que no secuestren nuestro estado de ánimo... Solo podemos decirle gracias. Qué afortunados haber sido contemporáneos del Indio.Andrés Buhar es director general de Arthaus y Gabriela Vicente Irrazábal es coordinadora de Artes Visuales.
La faceta menos conocida del Indio Solari: "Brutto", la muestra de su arte visual
El Indio Solari trasladó a las artes visuales el imaginario poético, crítico y disruptivo que marcó generaciones desde el rock argentino. Con Brutto presentó 14 obras que permitieron descubrir una dimensión menos conocida de su producción artística. La muestra se convirtió en un fenómeno cultural que reunió a miles de personas y en ArtHaus curadores lo recuerdan aquí.










