Las organizaciones criminales pagan al menos R$ 500 (US$ 97) a contrabandistas para transportar plumas adelgazantes desde Paraguay a Brasil, una mercancía que viene sustituyendo a los cigarrillos electrónicos en las rutas del crimen organizado por ocupar menos espacio y generar mayores ganancias.La agentes federales escoltaron un autobús procedente de Foz do Iguaçu con destino a Florianópolis tras recibir una denuncia. Durante la inspección fueron incautadas decenas de ampollas paraguayas de tirzepatida (principio activo de Mounjaro) y mercancías valoradas en más de R$ 300.000 (US$ 59.000). Una pasajera fue detenida por transportar dispositivos electrónicos pertenecientes a terceros.
Los medicamentos son fabricados por laboratorios paraguayos y están registrados ante la Dinavisa, pero están prohibidos en Brasil. Eli Lilly, fabricante de Mounjaro, advierte que los productos fuera de la cadena regulada pueden estar contaminados o resultar ineficaces debido a la falta de control de temperatura.
Quien sea condenado por un delito contra la salud pública puede recibir una pena de entre 10 y 15 años de prisión, superior a la prevista para el tráfico de drogas. "Además de quizá perder eficacia, incluso puede convertirse en algo tóxico para el organismo", afirmó Fernando César Oliveira, superintendente de la Policía Federal de Carreteras en Paraná.














