Los cambios en las jefaturas de fiscalías impulsados por el fiscal general Gabriel García Luna generaron distintas valoraciones entre analistas y exfiscales del Ministerio Público (MP), quienes coinciden en la importancia de evaluar el desempeño del personal y fortalecer áreas clave de la persecución penal.La tarde del 2 de junio, el MP concretó una serie de traslados y nombramientos en distintas fiscalías especializadas y de sección. Entre los movimientos figura el traslado de Raúl Figueroa a la Fiscalía contra Secuestros; el nombramiento de Alfredo Solórzano en la Fiscalía contra la Trata de Personas; la designación de Hassen Coy López en la Fiscalía contra Delitos Transnacionales; y el traslado de Cinthia Monterroso a la jefatura regional de Occidente.

También se conoció que Freddy Santos, con más de una década de experiencia en la Fiscalía contra el Secuestro a la Fiscalía contra delitos Económicos. Además, Nelly Morataya fue designada para dirigir la Fiscalía Especial contra la Impunidad (Feci), aunque no aceptó el cargo y habría presentado su renuncia.

La experiencia debe ser determinante

Para Edgar Gómez, exfiscal del MP y analista en seguridad y justicia, los cambios eran previsibles dentro de una nueva administración, pero debieron realizarse a partir de una evaluación detallada de la trayectoria de cada funcionario.