En septiembre de 2024, cuando Mercedes González asumió por segunda vez la dirección de la Guardia Civil, algunos malpensados en el PSOE señalaron el horizonte judicial que esperaba a Pedro Sánchez. Ella, amiga personal del presidente del Gobierno, se asomaba a una gestión extraordinariamente complicada e inflamable, atrapada entre las investigaciones del Instituto Armado y los intereses de su partido. La advertencia se ha confirmado casi dos años después, tras revelar la Unidad Central Operativa (UCO) del Cuerpo la implicación de González en el caso de las cloacas de Ferraz y la fontanera Leire Díez. Mercedes González ha sido durante los últimos años una fiel servidora del sanchismo, asumiendo cargos y responsabilidades en el Ejecutivo y el PSOE según las necesidades. La todavía directora de la Guardia Civil, con fama de cañera contra la derecha, aceptó con entrega y una disciplina casi castrense cada uno de los encargos de Sánchez, como la candidatura para la alcaldía de Madrid en las pasadas elecciones, abortada a medio camino. Ferraz urdió en 2021 un plan para catapultar a González y competir dos años después con José Luis Martínez-Almeida, con quien mantiene una excelente relación. Con experiencia como concejal en la capital, fue designada delegada del Gobierno en Madrid en marzo de ese año. La maniobra del PSOE se interpretó como un movimiento pensando en las elecciones, con la intención de que ganara fama y proyección mediática. Apenas unos meses después, en noviembre, fue elegida para liderar la nueva agrupación socialista de Madrid Ciudad, creada con el objetivo de recuperar el terreno perdido en la ciudad. Era la elegida y ni siquiera hubo aspirantes alternativos. González ya había sonado en 2019 para encabezar la lista del PSOE en Cibeles, aunque finalmente eligieron al paracaidista Pepu Hernández. Todo estaba dispuesto para que 2023 fuera su gran oportunidad e incluso mantuvo encuentros con periodistas explicando su estrategia. Sin embargo, todo se torció de nuevo. "A Mercedes se le ha dado todo. Se le ha dado el escenario y se ha puesto toda la carne en el asador, pero se han dado cuenta de que no tira", explicó en la fecha una fuente socialista con bagaje en Madrid, en alusión a distintas encuestas internas. Sánchez dio un golpe de mano y apartó a González de la carrera para los comicios en la capital, entregando la responsabilidad a la ministra Reyes Maroto. En ninguno de los dos episodios rechistó, al menos en público. Y entonces Sánchez encontró acomodo para su amiga. En marzo de 2023 fue nombrada por primera vez directora de la Guardia Civil, manteniéndose en el cargo hasta junio de ese año, cuando entró en las listas del PSOE para el Congreso de los Diputados. La segunda oportunidad llegó en septiembre de 2024, cuando ya había estallado el caso Koldo. La UCO apunta ahora al último servicio de la exconcejal y exdiputada a Ferraz. Como ha informado este periódico, los investigadores sostienen que Leire Díez tenía una relación de "confianza" con Mercedes González, según consta en el sumario del caso. El análisis de los dispositivos incautados revela que la directora de la Guardia Civil y la fontanera del PSOE se reunieron como mínimo tres veces, con conversaciones centradas en desmontar el trabajo de los agentes. La respuesta oficial del Gobierno y el PSOE es defender la "ejemplaridad y honestidad" de González como directora de la Guardia Civil. Sin embargo, en los círculos más críticos de la federación madrileña, convertida en un avispero desde hace años, reconocen algunas casualidades en el desarrollo de la trama. ¿Es posible que Mercedes se haya implicado con su amigo hasta este punto? "No lo sé... sí que tienen muy buena relación, eso es verdad. Ya nos vamos curando de espanto, pero todo esto es muy fuerte", apunta una fuente de la formación, que no descarta intereses ocultos en el segundo nombramiento en el Instituto Armado. Mercedes González también continúa al frente de la agrupación de Madrid Ciudad y entre las filas socialistas ya cunde el pánico por el impacto que el escándalo pueda tener en las elecciones del próximo año. González guarda silencio mientras los focos apuntan a ella y a su jefe directo, el ministro Fernando Grande-Marlaska, que fue uno de los encargados de salir a dar explicaciones, junto al delegado del Gobierno en la región, Francisco Martín, otro fiel servidor del sanchismo. En septiembre de 2024, cuando Mercedes González asumió por segunda vez la dirección de la Guardia Civil, algunos malpensados en el PSOE señalaron el horizonte judicial que esperaba a Pedro Sánchez. Ella, amiga personal del presidente del Gobierno, se asomaba a una gestión extraordinariamente complicada e inflamable, atrapada entre las investigaciones del Instituto Armado y los intereses de su partido. La advertencia se ha confirmado casi dos años después, tras revelar la Unidad Central Operativa (UCO) del Cuerpo la implicación de González en el caso de las cloacas de Ferraz y la fontanera Leire Díez.
Mercedes González, la sanchista más fiel: de 'asaltar' Madrid a las cloacas del PSOE
La directora de la Guardia Civil, que según las investigaciones de la UCO se reunió hasta tres veces con Leire Díaz, ha desempeñado con disciplina varios cargos para el Gobierno y el partido durante los últimos años











