>LA NACION>Revista Lugares5 de junio de 202601:59Lina GlückEn tiempo de redes sociales e internet, hace rato que los paisajes se comparten, generan “likes” y comentarios. Conocer un destino consagrado –como puede ser El Chaltén, Iguazú o Purmamarca− es solo el primer paso de una escala que los amantes de los viajes suelen recorrer paso a paso. De más conocido a menos, en busca de un sitio secreto. No es un programa de millaje, sino una tácita lista de “figuritas” que hay que tildar como vistas. La foto es el trofeo de una aventura que se complejiza a medida que se avanza: de una autopista, a una ruta nacional, una provincial hasta un olvidado camino vecinal de ripio. En este sentido, la Argentina tiene varios pueblos pequeños y poco accesibles, que ocultan escenarios únicos y muy poco visitados. Los extranjeros −que llegan con disponibilidad de tiempo y holgado presupuestos− son candidatos ideales para lanzarse a la empresa de recorrer durante semanas o meses recónditos parajes. Muchas veces se animan a llegar donde buena cantidad de argentinos no transitan: los asustan menos la falta de servicios, pueden afrontar el costo de un guía y ven con otros ojos lo que uno no ve, por aquello de que nadie es profeta en su tierra. La siguiente es una selección de pueblos no evidentes que merecen un desvío, mucho más allá de Instagram y Tik Tok.En Susques, la iglesia de Nuestra Señora de Belén data de 1598SusquesJUJUYConocido como el Pórtico de los Andes, perteneció a Bolivia, luego a Chile y recién a partir de 1899 a Argentina. Su iglesia Nuestra Señora de Belén es una de las más antiguas de la región. Data de 1598 y sus campanas fueron traídas de Chuquisaca. Fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1943 para proteger, entre otras cosas, sus valiosas pinturas interiores en las que se ha empleado un excelente mordiente hecho con el largo cocimiento de cueros de llama: debido a eso, las decoraciones de flores y pájaros –que se estiman realizadas en el siglo XIX– han resistido muy bien el paso del tiempo. Otra característica es que la torre está adosada al edificio del templo y el conjunto está rodeado por un cerco perimetral con capillas-posas en las esquinas, en donde las imágenes se “posan” durante las peregrinaciones, en especial durante las fiestas patronales realizadas cada 23 de enero.Con el trazado de la RN 52 (por el paso de Jama) y el establecimiento de un eje este-oeste que pasa por el pueblo, Susques se ha poblado de camiones que se detienen en su aduana y utilizan los servicios del pueblo. Han surgido hospedajes, comedores y despensas que buscan captar al público de paso.Muchas casas del pueblo fueron construidas íntegramente en adobe, con cimientos de piedra y barro. El interior de la capilla conserva el piso de tierra y una importante producción de pinturas ingenuas realizadas en el siglo XIX.Buscar pepitas de oro en el río amarillo es uno de los mayores atractivos para los turistasLa CarolinaSAN LUISUbicado a 81 kilómetros de San Luis capital y a 1.600 metros de altura sobre el nivel del mar, La Carolina fue fundado en 1792 por el virrey Sobremonte al pie del cerro Tomolasta. La leyenda dice que el virrey firmó el acta de fundación después de mandar a un minero a chequear la calidad del oro que resultó tener “entre 17 y 20 quilates”. El pueblo originalmente se llamaba San Antonio de las Invernadas, pero fue rebautizado en honor a Carlos III, que por entonces era rey de España. Constituido por apenas un par de calles de piedra entreveradas y junto al río Amarillo, tiene miradores y puentes muy bonitos, que le sirvieron para ser seleccionado como uno de los Best Tourism Villages en 2023. Cuenta con 300 habitantes permanentes, pero llegó a albergar 3.000 mineros en el siglo XIX. Alrededor de la extracción del oro gira el principal atractivo del lugar: ingresar a los túneles abandonados que montaron los ingleses en 1850. Calados en la roca volcánica, tenían vetas de oro de hasta 200 metros y estuvieron en auge hasta principios del siglo pasado, cuando un sector se desplomó. En La Carolina, otra de las propuestas turísticas vinculadas al oro es salir a buscar pepitas en la parte baja del río. Esta actividad se practica hace 240 años. Abuelos mineros compartieron la tradición con las generaciones venideras.Además, en el pueblo se encuentra el Museo de la Poesía que funciona en lo que era la casa del escritor puntano Juan Crisóstomo Lafinur, tío bisabuelo de Jorge Luis Borges. Inaugurado en agosto de 2007, homenajea a este filósofo, poeta y educador ligado a las leyes que nació en el paraje en 1797. Expone libros, poemas y manuscritos del maestro. También hay cuadros de Carlos Alonso y Guillermo Roux que están inspirados en sus poemas. La Carolina conserva sus calles y frentes de piedraEn la esquina más linda de Concepción del Yaguareté Corá, con decoración correntina que remite al viejo almacén de ramos generales, funciona la posada La Alondra´i, una base elegida para los que llegan a explorar los Esteros del Iberá desde uno de sus portales alternativosConcepción del Yaguareté CoráCORRIENTESPor su trazado y arquitectura, fue declarado Pueblo Histórico Nacional en 2019. Queda en el norte de la provincia de Corrientes y es una de las localidades que da acceso a los Esteros del Iberá a través del portal Carambola, que está a 27 kilómetros. Zona habitada por guaraníes, entre los siglos XVII y XVIII agrupó estancias ganaderas de la Compañía de Jesús que solían tener lindísimas capillas domésticas que aún perduran. Tras la expulsión de los jesuitas (1767), el 21 de septiembre de 1796 el Gobernador Gral. Miguel Jerónimo Gramajo lo fundó como pueblo. Y luego, en 1838, tras la creación de la jurisdicción eclesiástica de la Purísima Concepción de Yaguareté Corá, se le sumó el “concepción” al nombre guaraní que significaba “corral del tigre”, porque el gran felino americano se escondía entre la vegetación. En la actualidad, el pueblo conserva las calles de arena, los jardines de naturaleza exuberante y las casonas del siglo XIX de arquitectura italianizante.Mural alegórico del yaguareté, monumento natural de la zona. Artesanías en La
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