Si a Francisco se le calificó como un papa peronista, también podría decirse que León XIV es una papa sanchista, aunque quizá sería más preciso afirmar que el presidente es papista. De hecho, Sánchez lo ha definido como “una fuente de inspiración” y ha subrayado la plena sintonía que mantiene con él en asuntos globales como la inmigración, la paz y la ética en el desarrollo de la inteligencia artificial.Más allá del rédito electoral que una visita al Vaticano puede aportar a cualquier dirigente político, ya sea de izquierdas o de derechas, en un país católico como España lo cierto es que Sánchez y León XIV comparten varios puntos de vista. Aunque uno se declara agnóstico y el otro representa la ortodoxia católica, ambos coinciden en su rechazo al modo de gobernar de Trump. También coinciden en su rechazo a las guerras que consideran ilegales, como Palestina, Irán y Ucrania, y se declaran abiertamente pacifistas.León XIV y Sánchez coinciden en plantar cara a los llamados ‘tecnofascistas’Ambos respaldan medidas orientadas a proteger el medio ambiente y frenar el cambio climático. Asimismo, han mostrado disposición a plantar cara a los llamados tecnofascistas y a los multimillonarios que dominan el desarrollo de la inteligencia artificial, las comunicaciones y la revolución digital. Comparten la idea de que corresponde a los gobiernos y a las instituciones poner límites y regular el acelerado avance de la ciencia.Es cierto que pueden discrepar profundamente en cuestiones como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo o el divorcio, asuntos que responden a las señas de identidad de cada institución. Pero en geopolítica, derechos laborales y desarrollo tecnológico tienen una visión muy parecida del mundo, por no hablar del modelo de desarrollo económico, donde coinciden en defender el sector público frente al mercado. Todo parece indicar que León XIV es un líder más cercano a la socialdemocracia que al nacional populismo.Esta postura de León XIV y, en cierto modo, también la de su antecesor, el papa Francisco, rompe con la idea de que el Vaticano se ha entendido tradicionalmente mejor con la derecha que con la izquierda. El hecho de que tanto la Iglesia católica como la socialdemocracia atraviesen una crisis importante, marcada por errores propios y falta de autocrítica, es otro factor que acerca a ambos líderes en sus respectivos ámbitos.Esta fascinación no difiere demasiado de la que despierta Sánchez en parte de la izquierda europea y latinoamericana. El problema está en la gestión cotidiana. Y es ahí donde el Gobierno de coalición progresista ha perdido la confianza de una parte importante del electorado, sobre todo por la corrupción y la soberbia, el único pecado que Dios no perdona.
Un papa sanchista, por Mariano Guindal
Si a Francisco se le calificó como un papa peronista, también podría decirse que León XIV es una papa sanchista, aunque quizá sería más preciso afirmar que el presidente es papista. De hecho, Sánchez lo ha definido como “una fuente de inspiración” y ha subrayado la plena...













