BYD refuerza su dominio en híbridos enchufables con el Atto 2 DM-i, culminación de casi dos décadas de desarrollo tecnológico.A finales de los años 2000, cuando buena parte de la industria del automóvil aún debatía si la electrificación era viable a gran escala, BYD ya había tomado una decisión estratégica: avanzar sin esperar consenso. En el Salón de Ginebra de 2008, la compañía presentó el F3DM, considerado el primer híbrido enchufable de producción masiva. No fue un experimento puntual, sino el inicio de una hoja de ruta que, 18 años después, la sitúa como líder mundial en este tipo de vehículos, con 7,7 millones de unidades producidas.Ese recorrido encuentra ahora un nuevo capítulo con la llegada del Atto 2 DM-i, un SUV del segmento B que encarna la madurez de la tecnología Dual Mode Intelligence. No es simplemente un modelo más en la gama: representa la evolución de un sistema que ha sido refinado durante casi dos décadas y que ya se ha consolidado en propuestas superiores como el Seal U DM-i o el Seal 6 DM-i.El salto técnico es significativo. Si el F3DM ofrecía en su momento 16 kWh de batería, 60 kilómetros de autonomía eléctrica y 450 kilómetros totales bajo ciclo NEDC, la actual generación introduce mejoras sustanciales en todos los frentes. El Atto 2 DM-i alcanza hasta 150 kilómetros en modo eléctrico en ciclo urbano y una autonomía combinada que puede llegar a los 1.000 kilómetros. Además, reduce drásticamente los tiempos de carga: de más de 7 horas en los primeros modelos a apenas 26 minutos para pasar del 30 al 80% mediante carga rápida en corriente continua.La clave de este rendimiento reside en el enfoque técnico de BYD. A diferencia de otros híbridos enchufables, donde el motor térmico asume el protagonismo, en los sistemas DM-i el motor de gasolina actúa principalmente como generador. El bloque Xiaoyun de 1,5 litros, con una eficiencia térmica del 43%, sólo interviene directamente en situaciones de alta demanda. En condiciones normales, es el motor eléctrico el que mueve el vehículo, lo que permite una conducción mayoritariamente en modo cero emisiones.Este esquema se apoya en la Blade Battery, basada en química LFP, que destaca por su estabilidad térmica y resistencia, incluso en pruebas extremas como el Nail Penetration Test. A ello se suma la función V2L, que permite utilizar el coche como fuente de energía externa.El poder de la perseveranciaMás allá del producto, la evolución de BYD refleja un crecimiento industrial poco común. Fundada en 1995 con apenas 20 empleados, hoy supera el millón de trabajadores y opera en más de 112 países, con 120.000 ingenieros generando unas 45 patentes diarias. Un desarrollo que explica cómo una apuesta temprana por la electrificación ha terminado por convertirse en una ventaja competitiva decisiva en el mercado global.
Lo que empezó en 2008 hoy domina el mundo: así ha construido BYD su imperio eléctrico
BYD refuerza su dominio en híbridos enchufables con el Atto 2 DM-i, culminación de casi dos décadas de desarrollo tecnológico.











