La marcha de varios grupos hoteleros españoles evidencia el colapso de la isla y la urgencia para el régimen de salir del atrincheramiento
Durante más de tres décadas las cadenas españolas han tenido un papel fundamental en el desarrollo turístico de Cuba. La apertura de hoteles gestionados por grupos como Meliá, Iberostar o Barceló, entre otros, permitió a la isla modernizar su planta hotelera y convertirla en destino puntero del turismo internacional. La reciente decisión de varias empresas españolas de abandonar la gestión de gran parte de los hoteles evidencia el colapso que vive el país y la urgencia para el régimen de salir de una vez del atrincheramiento.
El éxodo de empresas se ha acelerado con la amenaza de las nuevas sanciones por parte de Estados Unidos, que entran en vigor este viernes. Para operar en Cuba, las firmas extranjeras tienen que asociarse con compañías locales vinculadas al Estado, como el Grupo de Administración Empresarial (Gaesa), propiedad de las Fuerzas Armadas y en la mira de la Administración de Donald Trump. Por esta razón Meliá, que hasta esta semana era la cadena con mayor presencia en Cuba, ha dejado de operar los 15 hoteles propiedad de Gaesa, al igual que ha hecho Iberostar con otros 12 establecimientos. Antes que ellas, grupos internacionales como el canadiense Blue Diamond dieron por finalizada su actividad. De lo contrario, EE UU podría congelar los activos en su territorio de estas cadenas y restringir su acceso al sistema financiero internacional, el uso del dólar o de medios de pago estadounidenses.










