Maite GutiérrezBarcelona 03/06/2026 11:29 Actualizado a 03/06/2026 12:02 La presión de la Administración Trump está obligando a cada vez más empresas españolas a reducir de forma drástica su actividad en Cuba. La última en ceder ha sido la hotelera Meliá, que dejará de gestionar 15 de sus establecimiento en la isla, ha comunicado la compañía este miércoles. La decisión llega apenas un día después de que Iberostar anunciara su salida de 12 establecimientos y se suma a los movimientos adoptados en los últimos meses por Minor Hotels y Royalton Hotels & Resorts.La hotelera de la familia Escarrer explica que su filial portuguesa Ilha Bela pondrá fin de forma inmediata a los servicios de gestión y comercialización y a la cesión de sus marcas en quince hoteles situados en distintos destinos turísticos del país.La compañía atribuye la medida a una combinación de factores geopolíticos, legales, económicos y operativos que han alterado las condiciones en las que desarrollaba su actividad en la isla. Aunque evita mencionar expresamente a Estados Unidos, el anuncio se produce a dos días de que expire el ultimátum fijado por Washington para que las empresas extranjeras abandonen la gestión de establecimientos vinculados a Gaesa, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.Lee tambiénLa retirada afecta a algunos de los hoteles más conocidos de la cartera de Meliá en Cuba, entre ellos el Gran Hotel Bristol Habana Vieja, Innside Catedral Habana, Meliá Las Dunas, Meliá Cayo Santa María, Paradisus Varadero o Sol Varadero Beach. Con 34 hoteles bajo gestión hasta ahora, la cadena de la familia Escarrer era el mayor operador extranjero de la isla.Pese al volumen de establecimientos afectados, la empresa intenta restar peso al impacto económico de la operación. Según explica, la mayoría de los hoteles incluidos en el proceso de desafiliación permanecían cerrados o registraban una actividad muy reducida debido a la crisis energética y a la caída de la demanda turística que atraviesa el país.La situación de Cuba se ha deteriorado notablemente en los últimos meses. En la presentación de sus resultados trimestrales, Meliá ya advirtió de que el comienzo de 2026 había estado marcado por las dificultades para acceder a combustible, una circunstancia que provocó cancelaciones de vuelos y afectó especialmente a la llegada de visitantes desde Canadá, el principal mercado emisor de turistas hacia la isla.Lee tambiénLos datos reflejan la magnitud del problema. Entre enero y abril, Cuba recibió 328.608 visitantes internacionales, un 55,8% menos que en el mismo periodo del año anterior. Solo en abril llegaron poco más de 30.000 viajeros, unas cifras muy alejadas de las registradas antes de la pandemia y que ponen de manifiesto la profundidad de la crisis que atraviesa el sector.La retirada de Meliá no es un caso aislado. Iberostar anunció esta semana que dejará de operar doce de sus dieciocho hoteles tras romper sus vínculos con la cadena estatal Gaviota. Antes, Minor Hotels había abandonado la gestión de los dos establecimientos que operaba en La Habana bajo la marca NH. También Royalton Hotels & Resorts, anteriormente Blue Diamond Resorts, decidió suspender su actividad en la isla, que incluía la gestión de decenas de establecimientos.Durante más de tres décadas, las cadenas españolas desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo turístico de Cuba. La apertura de hoteles gestionados por grupos como Meliá o Iberostar permitió atraer visitantes internacionales y modernizar parte de la planta hotelera del país. Ahora, la combinación de sanciones estadounidenses, dificultades operativas y desplome de la demanda amenaza con poner fin a una etapa que parecía consolidada. Barceló, con dos hoteles en Cuba, mantiene cerrado uno de los establecimientos ante la falta de demanda.Por su parte, Meliá asegura que mantendrá el seguimiento de la situación para reevaluar su presencia futura en la isla. Asimismo, ha activado planes para garantizar una salida ordenada de los establecimientos afectados. Sin embargo, la sucesión de anuncios de las últimas semanas apunta a un cambio de tendencia más profundo. Lo que comenzó como una respuesta a las sanciones de Washington se está convirtiendo en un repliegue generalizado de los operadores internacionales en uno de los mercados turísticos más emblemáticos del Caribe. Las conexiones desde España a Cuba han ido reduciéndose también en los últimos meses. Tanto Iberia como Iberojet han suspendido de forma temporal sus vuelos y en estos momentos, solo Air Europa mantiene las rutas con la isa. Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales
La presión de Trump obliga a Meliá a dejar la gestión de 15 hoteles en Cuba
La salida de la hotelera de la familia Escarrer se produce solo un día después del repliegue de Iberostar en la isla










