La Habana (EFE).- La salida parcial de Cuba de la hotelera española Meliá, la mayor operadora extranjera en el sector, es el cuarto anuncio de este tipo en apenas una semana tras las decisiones de la también española Iberostar, la canadiense Blue Diamond y la indonesia Archipelago International.
Estos movimientos, con consecuencias económicas tanto para las cadenas como para Cuba, están directamente ligados con la Orden Ejecutiva estadounidense del 1 de mayo que preveía sanciones para las personas y empresas que mantuviesen negocios con el Estado cubano y la sanción una semana después al conglomerado empresarial del ejército cubano, Gaesa.
Meliá anunció que deja de operar y comercializar «de forma inmediata» quince de los 35 hoteles a su cargo en Cuba (todos los establecimientos son de propiedad estatal en la isla, pero muchos son gestionados por cadenas internacionales), alegando «circunstancias sobrevenidas ajenas» ligadas al «contexto geopolítico social, legal y económico».
Vehículos transitan frente al Hotel Inglaterra este lunes, en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastrascusa
La decisión llega apenas un día después de que trascendiese que Archipelago International, a cargo de recientes proyectos de gran visibilidad como el Grand Aston, en pleno Malecón habanero, abandonaba la gestión de los seis hoteles que operaba.











