Los expertos calculan que el barril de crudo, disparado por el conflicto en el Golfo Pérsico, podría inyectar 21 billones de pesos que el Estado no esperaba

Un sector económico que el presidente Gustavo Petro ha querido acabar puede aliviar la estrecha billetera del Estado. La guerra iniciada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu al atacar Irán incendió el Golfo Pérsico, a más de 12.000 kilómetros de Bogotá, y ha mantenido el precio del petróleo Brent —la referencia del país— a 92 dólares por barril en promedio en lo corrido del año, muy por encima de los 60 dólares que el Ministerio de Hacienda usó para armar el presupuesto de 2026. El petróleo es, en Colombia, uno de los elementos centrales para definir los ingresos públicos, por lo que el alza de precios puede lograr que el fisco reciba varios billones de pesos en ingresos adicionales justo cuando más los necesita.

Alejandro Rojas, economista senior del Banco de Bogotá, ve venir un regalo fiscal: “En 2027, el ingreso total por hidrocarburos podría llegar a 43 billones de pesos, de los cuales 21 billones serían ingresos extraordinarios frente a lo que Hacienda tenía previsto —el equivalente a una reforma tributaria—”, explica. “Este año, el ingreso adicional oscilaría entre tres y seis billones, pero podría escalar a ocho si el conflicto se alarga más de lo previsto”, agrega. La sorpresa puede aliviar el faltante de 16,3 billones de pesos que dejó el naufragio de la reforma tributaria de Petro en el Congreso. Las derrotas legislativas y los rezagos acumulados de años anteriores han apretado la caja y llevado al Gobierno a buscar dinero por todas partes; aunque se ha encontrado portazos en cada intento.