Los precios del petróleo volvieron a subir este miércoles y se acercaron a los US$100 por barril, en una rueda marcada por la tensión en Medio Oriente, la falta de avances hacia un alto el fuego efectivo y el temor de los inversores a un nuevo shock inflacionario global.

El Brent del Mar del Norte avanzaba 1,3%, hasta US$97,29 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subía 1,2%, hasta US$94,95. La escalada se produjo en medio de nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán, que volvieron a poner en duda la posibilidad de una salida rápida al conflicto.

El impacto se trasladó a las principales bolsas. Wall Street abrió en baja, con retrocesos en el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq, mientras que las acciones europeas operaban mayormente en terreno negativo. En Nueva York, el Dow caía 0,4%, el S&P 500 retrocedía 0,2% y el Nasdaq perdía 0,3%.

La lectura del mercado fue clara: cada demora en una tregua aumenta el riesgo de que el conflicto se transforme en una presión más persistente sobre los precios de la energía. Y, con el petróleo otra vez cerca de los US$100, la preocupación ya no pasa solo por la geopolítica, sino por el efecto que puede tener sobre la inflación, las tasas de interés y el crecimiento global.