Bibisara Assaubáyeva personificaba la alegría; Magnus Carlsen, el fracaso. La kazaja, de 22 años, se aseguró en Oslo el primer premio del Norway Chess femenino en la penúltima ronda. El noruego es el penúltimo, en una de las peores actuaciones de su carrera, tras perder el desempate relámpago ante el líder, el estadounidense Wesley So, seguido por el franco-iraní Alireza Firouzja y el indio Rameshbabu Praggnanandhaa. Carlsen es el único de los doce participantes (incluyendo las seis mujeres) que no se aloja en el hotel adyacente a la espléndida biblioteca Deichman, de cinco pisos, sede del Norway Chess. Él se despide cada día de su esposa y el bebé de ocho meses en su casa ,y cambia de inmediato el ambiente familiar por la tensión de la sala de juego. Quizá por eso, y porque otra derrota este jueves implicaría un gran fracaso para él, llegó con cinco minutos de adelanto (muy raro en él) y tuvo incluso tiempo de servirse un café. Necesitaba el café más que un día normal porque su contrario era uno de los miembros de la élite más conservadores y aburridos en cuanto a su estilo, pero dotado de tanto talento como conocimiento enciclopédico y una técnica exquisita. Tumbar a So suele ser una tarea durísima y larga. En efecto, el estadounidense de origen filipino adoptó un enfoque muy conservador a pesar de tener la iniciativa de las piezas blancas, y cambio las damas en cuanto pudo. Carlsen puso su mente en modo 2015, cuando, como campeón del mundo agotaba a sus rivales en luchas estratégicas larguísimas. Mientras tanto, y en gran contraste, la pelea entre los dos jóvenes astros indios, Dommaraju Gukesh (vigente campeón del mundo) y Rameshbabu Praggnanandhaa (verdugo de Carlsen en la ronda anterior) era una salvajada, más propia de computadoras que de humanos. En el otro tablero del torneo masculino, el franco-iraní Alireza Firouzja arriesgaba tanto como acostumbra y tenía clara desventaja ante el alemán Vincent Keymer. Y, en apenas una hora, Assaubáyeva se aseguraba el punto que le faltaba para asegurarse el primer premio. El juego de So fue tan aburrido como casi siempre, dejando muy claro que no tenía la más mínima intención de atacar. Carlsen masajeó la posición cuanto pudo, en porfía de alguna imprecisión para su rival, pero el empate se terminó firmando, tras cuatro horas. La antítesis de So fue Gukesh, quien primero sacrificó una torre en plan salvaje pero luego no fue todo lo vigoroso que requería la posición, confirmando su baja forma desde que ganó el título mundial. Praggnanandhaa se convirtió así en un claro candidato al primer premio. La pelea de Keymer con Firouzja requiere un párrafo aparte. El franco-iraní posee un virtuosismo sin igual cuando camina al borde del abismo. Su posición estaba objetivamente perdida durante casi toda la tarde, pero fue capaz de enredar al germano hasta que ambos se metieron en una trifulca vibrante, con sólo unos segundos en el reloj, seguida por Carlsen a pocos metros mientras esperaba su turno para el desempate. La reyerta terminó en tablas después de cinco horas y 15 minutos, y 91 movimientos. Y luego Firouzja fue implacable en un desempate electrizante. La muerte súbita de Carlsen y So fue una clara demostración de una estrella en baja forma y otra que está en un momento dulce, aunque a pesar de ello se lanza sólo cuando lo ve clarísimo. Esta vez tenía la obligación de ganar con las piezas blancas, pero Carlsen también lo necesitaba de manera imperiosa con negras, para sentirse bien, y el estadounidense aprovechó esa situación psicológica de manera impecable. Assaubáyeva y Carlsen también simbolizan dos formas opuestas de combinar sus vidas sentimentales y profesionales. La kazaja está acompañada en Oslo por su novio, el uzbeko Yavojir Sindárov, reciente ganador del Torneo de Candidatos. Ambos afirman -y los resultados demuestran que tienen razón- que han mejorado su rendimiento deportivo desde que están juntos. Por el contrario, Carlsen dice sentirse muy feliz por su paternidad, y su actitud en público de los últimos meses lo confirma. Pero cabe preguntarse cómo se va a sentir el domingo, cuando empiece a rumiar su fracaso en el torneo más duro del año, a pocos kilómetros de su casa. Resultados de la 9ª ronda: Keymer – Firouzja, tablas, ganan negras; So – Carlsen, tablas, ganan blancas; Gukesh – Praggnanandhaa, ganan negras. Femenino: Desmukh – Jiner Zhu, ganan negras; Assaubáyeva – Anna Muzychuk, tablas, tablas; Koneru – Wenjun Ju, tablas, ganan negras.Clasificación: 1º So 15,5 puntos; 2º Praggnanandhaa 15; 3º Firouzja 14,5; 4º Keymer 11; 5º Carlsen 10; 6º Gukesh 8. Femenino: 1ª Assaubáyeva 16,5; 2ª Jiner Zhu 13; 3ª Anna Muzychuk 12; 4ª Wenjun Ju 10,5; 5ª Desmukh 10; 6ª Koneru 8.10ª ronda (ÚLTIMA, viernes, 17.00): Firouzja – So; Carlsen – Gukesh; Praggnanandhaa - Keymer. Femenino: Jiner Zhu – Koneru; Wenjun Ju – Assaubáyeva; Anna Muzychuk - Desmukh.
Carlsen cae también ante So, en la ‘muerte súbita’ del Norway Chess de ajedrez
La kazaja Assaubáyeva, invicta en las partidas lentas, gana el torneo femenino una ronda antes de la clausura












