Ya se sabe que Magnus Carlsen suele flojear de cuando en cuando en las primeras rondas de los torneos. Pero esta vez fue especial: su verdugo, el franco-iraní Alireza Firouzja, de 22 años, es la joven estrella más elogiada por el noruego; y además logró la victoria, en la primera ronda del Norway Chess en Oslo, con una pierna horizontal apoyada en una silla para paliar el dolor de tobillo. En el torneo femenino, la kazaka Bibisara Assaubáyeva, reciente vencedora del Candidatas, tomó el mando con su victoria sobre la india Humpy Koneru.El cambio de sede del Norway Chess, cuyas trece primeras ediciones se celebraron en Stavanger, no se limita a trasladar el torneo de la cuarta ciudad más importante del país a la capital, sino a ubicarlo en un lugar muy emblemático: la biblioteca Deichman, de cinco pisos, junto al puerto, probablemente una de las más bellas y utilizadas del mundo, llena cada día de gentes de todas las edades. Cuando uno de los problemas más preocupantes de la sociedad actual son los millones de personas que delegan gran parte de su actividad intelectual en el ChatGPT y sus congéneres, los astros de un juego que enseña a pensar se enfrentan rodeados de miles de libros, y sus partidas se retransmiten en directo desde tres estudios de televisión (el canal oficial, la televisión noruega TV2 y Chess.com (250 millones de usuarios). Entre las imágenes de la primera jornada de ese atracón neuronal (son dos ligas, masculina y femenina, a doble vuelta entre seis), una llamaba mucho la atención: Firouzja se enfrentaba al número uno aún indiscutible e ídolo con su pierna derecha en horizontal, por una reciente y muy molesta lesión de tobillo. Carlsen dijo en 2021 con mucha claridad que Firouzja (de 18 años entonces) era el más capacitado para destronarlo. Tanta que anunció algo asombroso: “Sólo defenderé el título mundial si Firouzja si el vencedor del Torneo de Candidatos en Madrid es Firouzja porque es el único que me motiva para preparar el duelo a fondo durante varios meses”. Firouzja no ganó en Madrid y Carlsen renunció a la corona. Desde entonces, Firouzja ha malgastado su inmenso talento, dispersándolos con otras actividades (como el diseño de moda), probablemente mal aconsejado por su hermano y su padre, a juzgar por la cantidad de organizadores de torneos y personas influyentes en el ajedrez de élite que se quejan de la actitud de ambos familiares en las negociaciones. Puede asegurarse, por tanto, que Carlsen respeta mucho al franco-iraní como rival porque sabe que es capaz de ganar a cualquiera, incluido él mismo, y en todas las modalidades, si tiene un buen día. Pero nada indicaba que este sábado iba a ser ese día. Una hora antes de la inauguración, basada en la actuación de una espléndida violinista, Marie Klapbakken, Firouzja respondió así al saludo de este periódico: “Me duele, pero intentaré olvidarlo mientras juego”. Todo indica que lo consiguió, al menos durante los veinte primeros lances porque rozó la perfección. Y además lo hizo sin invertir mucho tiempo (en ese momento le quedaban 68 minutos, por 40 del noruego) en un torneo que se juega a un ritmo más rápido de lo normal (120 minutos para toda la partida, y sólo hay un incremento de 10 segundos por jugada desde la 41). Firouzja tiene además argumentos sólidos para no temer especialmente a Carlsen en apuros de tiempo ni en la muerte súbita o Armaggedon (10 minutos para las blancas, obligadas a ganar, y 7 para las negras) si la partida terminase en tablas: el franco-iraní es el 11º del mundo en la modalidad clásica, 5º en rápidas y 3º en relámpago. En una posición con pequeña ventaja, pero mucho juego para ambos bandos, Firouzja invirtió 27 minutos en el movimiento 16. Mientras él pensaba, Carlsen acudió al confesionario (una cabina donde los jugadores pueden entrar durante las partidas y grabar comentarios que poco después se emiten por internet) y reconoció que la posición era “muy complicada e interesante”, en otro reconocimiento implícito del gran talento de su adversario. Aún había otro factor para incrementar la tensión: una de las ventajas de Carlsen sobre todos sus colegas de la élite es que casi siempre gasta menos tiempo que ellos. Pero, tras su 17º lance sólo le quedaban 26 minutos. Aún así, su profunda comprensión del ajedrez le permitió sacrificar un peón para activar al máximo sus piezas. Todo apuntaba hacia el empate, y la muerte súbita posterior. Pero no, porque Firouzja rechazó las continuaciones más sólidas para intentar aprovechar su ventaja en el reloj, y lo hizo con enorme eficacia. Los gestos de angustia del número uno, quien no logró encontrar el muy estrecho camino para la salvación -tenía que haber visto una jugada que sólo ven las computadoras- y tuvo que rendirse tras 38 movimientos. En su camino al hotel para rumiar la derrota, Carlsen no parecía especialmente afectado cuando habló a las cámaras de TV2: “Alireza no siempre ha hecho la mejor jugada posible, pero sí ha encontrado la manera de aumentar mucho la presión, hasta provocar mi error en apuros de tiempo”. Firouzja compareció ante las cámaras con su pierna horizontal: “El viaje desde Bucarest [donde terminó un torneo el sábado] con la pierna así fue muy duro. Pero hoy me he sentido bien y he jugado bien. Es la mejor medicina”. Resultados de la 1ª ronda: Firouzja – Carlsen, ganan blancas; Gukesh – Keymer, tablas; Praggnanandhaa – So, tablas, ganan blancas. Femenino: Anna Muzychuk – Jiner Zhu, tablas, tablas; Koneru – Assaubáyeva, ganan negras; Wenjun Ju – Divya Desmukh, tablas, ganan negras. Clasificación (a falta del desempate Gukesh-Keymer): 1º Firouzja 3 puntos; 2º Praggnanandhaa 1,5; 3º-5º So, Gukesh y Keimer 1; 6º Carlsen 0.Femenino: 1ª Assaubáyeva 3; 2ª-3ª Zhu y Desmukh 1,5; 4ª-5ª Anna Muzychuk y Wenjun Ju 1; 6ª Koneru 0.