Fiesta grande en casa de los Rameshbabu. El hijo, Praggnanandhaa, gana en Oslo el muy prestigioso y duro Norway Chess dos meses después de que su hermana, Vaishali, triunfase en el Torneo de Candidatas en Chipre. Tanto él como la kazaja Bibisara Assaubáyeva, vencedora del torneo femenino desde la penúltima ronda, cobrarán 700.000 coronas noruegas (64.214 euros), con una bolsa total de unos 310.000 euros para los doce participantes. Esta edición quedará registrada en la historia como uno de los grandes fracasos del número uno e ídolo local, Magnus Carlsen, a pesar de su fácil triunfo en la jornada de clausura sobre el deprimido campeón del mundo, el también indio Dommaraju Gukesh. La última ronda era de muy alta tensión en las tres partidas del torneo masculino. En dos de ellas, Firouzja-So y Praggnanandhaa-Keymer, se jugaban el primer premio. La otra enfrentaba a dos estrellas en gran crisis para evitar el último puesto: el número uno, Carlsen, en uno de los peores momentos de su carrera, tras perder 21 puntos en la lista mundial; y el campeón del mundo vigente, Gukesh, quien sufre un bache difícilmente explicable desde que logró la corona en 2024, a los 18 años, y había caído en este torneo hasta el puesto 23 del escalafón cuando sólo quedan cinco meses para que defienda el título frente al uzbeko Yavojir Sindárov, 4º a los 20, flamante vencedor del Torneo de Candidatos en abril. Aunque está claro que Carlsen rumia ahora mucho mejor los disgustos -no ha dejado de sonreír y hablar con la prensa, ni siquiera en sus peores días- y asegura ser un padre muy feliz desde hace ocho meses, un hecho objetivo es que su único fracaso comparable al presente hasta este viernes fue en el Norway Chess de 2015, donde terminó 7ª de diez participantes. Además, ganar el torneo más duro del año por 8ª vez hubiera sido un magnífico argumento para justificar que juega pocos en la modalidad clásica, pero sigue siendo el número uno, hasta ahora indiscutible, desde hoy ya no tanto. Aun así, ganar a Gukesh, el actual ocupante del trono al que el noruego renunció en 2021, siempre es muy estimulante para el noruego, cuyo puñetazo en la mesa de hace un año tras perder ante el indio dio la vuelta al mundo. Aunque la semana pasada, en la primera vuelta del Norway Chess, Carlsen ya se tomó la revancha de aquel disgusto, volver a ganarle cuando el asiático está en muy baja forma seguía siendo importante para el escandinavo. El combate mental fue más bien de tanteo, sin lucha cuerpo a cuerpo, durante los primeros asaltos. Pero con un curioso matiz: Carlsen, quien hasta hace unos años exhibía una memoria poco menos que fotográfica, admitió en el confesionario (cabina con cámara y micrófono donde los jugadores revelan sus sentimientos en directo a los espectadores por internet) que no recordaba con exactitud una partida suya de 2009 en el torneo de Wijk aan Zee (el Roland Garros del ajedrez) contra el neerlandés Jan Smeets; pero no se desvió de ella hasta el 17º lance. Sólo siete movimientos después, Carlsen secó por completo la posición cambiando las damas y llevando así la partida a un terreno incómodo para su rival, quien se mueve como pez en el agua en las grandes complicaciones, donde el cálculo exacto pesa mucho más que la profundidad estratégica. Mientras tanto, el superconservador So -quien había dicho al entrar en la sala que confiaba en que Praggnanandhaa y Keymer hicieran tablas en la partida lenta- intentaba poner el cerrojo a posibles ataques del agresivo Firouzja, cuya tendencia a apurarse de tiempo se veía una vez más. Apenas media hora después del cambio de damas, Gukesh ya empezaba a derretirse como un azucarillo. Carlsen ganó sin apenas esfuerzo para terminar 4º de seis un año después de ganar el torneo por 7ª vez. La gran incógnita ahora es cuál será su planificación de torneos, si seguirá limitando al mínimo los clásicos para dar prioridad a los rápidos y relámpago, presenciales o por internet. Mientras Carlsen hacía su trabajo técnico, Firouzja no pudo derribar el muro de So, quien tampoco hizo el más mínimo intento por ganar (aunque luego sí se impuso en la muerte súbita). Pero esta vez su excesivo conservadurismo le costó caro porque, contrariamente a su vaticinio, Praggnanandhaa consiguió transformar su presión durante cuatro horas en una victoria inapelable que da la razón a Carlsen y a otros astros de postín, como el excampeón del mundo Vladímir Krámnik, que veían en Pragg al más talentoso de los muy talentosos astros indios, ahora veinteañeros (además de Gukesh, Arjun Erigaisi y Nihal Sarin).El triunfador, que ha ganado las últimas cuatro partidas clásicas, explicó así sus sentimientos durante la partida: “Durante un rato estuve mirando de reojo la partida de Firouzja y So, pero luego pensé que me daba igual y decidí concentrarme sólo en ganar la mía, dado que tenía ventaja”. Y evaluó así su triunfo: “He ganado otros torneos muy importantes, como Wijk aan Zee, pero este es especial, por su enorme dureza. Creo que este triunfo hará muy feliz a mi familia y entrenadores, que tanto han hecho por mí”. Al enterarse de su triunfo, Carlsen no ahorró elogios: “Es un luchador increíble. Sin duda, es un justo vencedor”.Resultados de la 10ª ronda (última): Firouzja – So, tablas, ganan negras; Carlsen – Gukesh, ganan blancas; Praggnanandhaa – Keymer, ganan blancas. Femenino: Jiner Zhu – Koneru, ganan blancas; Wenjun Ju – Assaubáyeva, ganan blancas; Anna Muzychuk – Desmukh, ganan blancas.Clasificación final: 1º Praggnanandhaa 18; 2º So 17 puntos; 2º; 3º Firouzja 15,5; 4º Carlsen 13; 5º Keymer 11; 6º Gukesh 8. Torneo femenino: 1ª Assaubáyeva 16,5; 2ª Jiner Zhu 16; 3ª Anna Muzychuk 15; 4ª Wenjun Ju 13,5; 5ª Desmukh 10; 6ª Koneru 8.