En el país de la picaresca, el cine de trabajitos y chanchullos para intentar escalar en el escalafón social o mantener el que se ha conseguido a fuerza de argucias siempre ha sido un clásico. Ya fuera partiendo de la simpatía y la complicidad, como la trilogía de Pedro Lazaga sobre delincuentes proletarios formada por Los tramposos (1959), Sabían demasiado (1962) y La pandilla de los 11 (1963), protagonizada por aquellos que veían el robo no como un delito sino como un oficio. O ya fuera desde el más puro y noble de los cabreos, basado en la injusticia de sentirse aplastado cada día por el de arriba, vertiente en la que la extraordinaria Atraco a las tres (1962) ostenta la capitanía.Dentro y fuera de la literatura (y de las películas), España siempre ha estado llena de jetas, por eso son tan representativos el estupendo título de la película que estamos abordando, Cada día nace un listo, y la pequeña pancarta que, al modo de un famoso meme contemporáneo, con un sencillo cartón y una frase ocurrente escrita con rotulador, alza un don nadie en el entierro de un don mucho: “Ha muerto un ladrón”. Un ladrón que no es precisamente Tony Leblanc en el timo de la estampita de Los tramposos, ni López Vázquez esclavo, amigo, admirador y siervo de Atraco a las tres. El fallecido es uno de esos ricachones a los que todo el mundo odia, con el que no hay posible empatía, miembro de una de esas familias que, tras su salto al otro barrio, se pelean entre ellos por un cuadro que igual puede ser un goya (lo tenemos estos días en los periódicos) que un caravaggio (como en la película).Arantxa Echevarría, a la que tanto le costó llegar al largometraje (tristes peajes de género), ha cogido ritmo. Ecléctica y artesana, lleva cinco películas en seis años. Unas, proyectos personales. Otras, de encargo. De calidad desigual, eso sí, entre la franca comercialidad adulta de La infiltrada, la enorme simpatía de Chinas y el trazo grueso de La familia perfecta y Políticamente incorrectos. Cada día nace un listo, por desgracia, está mucho más cerca del segundo grupo que del primero. Una comedia de ricos y pobres, de corrupciones, cocaína, cuadros célebres, fantoches televisivos y billetes en metálico con números altos, entre lo pijo y lo cutre, rodada en lujosas localizaciones de San Sebastián (entre ellas, Anoeta, el estadio de la Real Sociedad), que, sin embargo, pocas veces cuaja en su comicidad.Con un guion firmado por Echevarria junto con Patricia Campo, la película es una sátira con apuntes de thriller, que si por algo destaca es por su puesta en escena. Hay ritmo, estupendas perspectivas y angulaciones de cámara, y aprovechamiento de los escenarios, tanto de interior como de exterior. Y buenos detalles, como esos chistes de cola que alguien grita al viento, y que la directora filma en plano general para no subrayar su comicidad con planos más cortos, y así engrandecerlos: ese niño con camiseta de Nico Williams gritando al protagonista “¡Búscate una casa!”. La excelente banda sonora de Zeltia Montes, con toques de spaguetti-western, completa un buen conjunto artístico en lo formal, por encima de la media en comedia nacional.Ahora bien, el contenido, es decir, las situaciones y los diálogos, apenas provocan sonrisas y, mucho menos, carcajadas. Sobre todo, las conversaciones, con las que poco puede hacer su buen reparto: desde los más protagonistas, Hugo Silva y Susi Sánchez, hasta las apariciones puntuales de la muy graciosa debutante Marina Ostolaza. Ojo, no son malos diálogos. Pero tampoco buenos.El ambiente vasco puede recordar en algún momento a Todo por la pasta (1991), de Enrique Urbizu, aunque con lo que en realidad parece querer entroncar Cada día nace un listo es con la locura de Airbag (gallego bufón, inclusive, y Diego Anido en el lugar de Manuel Manquiña). Sin embargo, el guion de Echevarría y Campo está demasiado pendiente de la intriga del robo y mucho menos de los personajes y de calzar réplicas y contrarréplicas que produzcan las necesarias reacciones físicas. La crítica a una cierta España está ahí, pero, pese a su dinamismo, si esa diatriba no te hace reír demasiado (o casi nada), el entretenimiento no llega ni a pasajero.Cada día nace un listoDirección: Arantxa Echevarría.Intérpretes: Hugo Silva, Susi Sánchez, Jaime Olías, Dafne Fernández. Género: comedia. España, 2026.Duración: 97 minutos.Estreno: 5 de junio.