La presi�n por parecer joven y la normalizaci�n de los procedimientos est�ticos impulsan una industria en auge.Desde que Jo�lle Rotsaert abri� su segunda cl�nica de est�tica en Shoreditch, Londres, hace 18 meses, la demanda se ha disparado. Entre sus clientes se encuentran muchos profesionales de empresas de servicios financieros vecinas, que acuden a ponerse b�tox a la hora de comer. "Es como un peque�o capricho", explica.En la zona que rodea la City de Londres, Rotsaert afirma que cada vez abren m�s cl�nicas para satisfacer la creciente demanda de tratamientos no invasivos como el Botox o los rellenos. El cambio en las expectativas sobre la apariencia en el entorno laboral y la normalizaci�n de los procedimientos cosm�ticos est�n impulsando un boom en este sector de los retoques est�ticos. Todo esto coincide mientras los profesionales con altos ingresos se enfrentan a un mercado laboral competitivo, al escrutinio constante en las videollamadas y a la flacidez facial en el caso de los profesionales que se someten a los f�rmacos para adelgazar r�pidamente.Matt Gillson, ejecutivo del grupo de servicios inmobiliarios CBRE, afirma que el sector del bienestar —que incluye gimnasios, servicios de diagn�stico y cl�nicas de est�tica— es ahora "el principal motor de la demanda de alquileres" en las calles principales. En su opini�n, Londres es una ciudad clave debido a la alta concentraci�n de consumidores adinerados y preocupados por su salud".A�ade que "las cl�nicas de est�tica son una de las categor�as de mayor crecimiento dentro del sector y buscan activamente ubicaciones en las calles comerciales", ya que la visibilidad, la proximidad y la comodidad marcan la diferencia a la hora de atraer clientes, al igual que ocurre con los gimnasios y las cafeter�as.En la sala de tratamientos de Vienna Aesthetics en Clerkenwell, Jessica, que prefiere mantenerse en el anonimato, comenta que habla abiertamente con sus compa�eros sobre sus tratamientos. "Es algo que cada vez m�s gente se anima a hacer... Si es algo que te hace sentir mejor contigo misma y refuerza tu confianza, no hay nada de malo en ello, aunque sin pasarse", explica.Esta ejecutiva, responsable de Recursos Humanos, afirma que busca un acabado m�s natural en sus tratamientos de b�tox. "No hace falta parecer artificial. En mi entorno laboral, aunque ser atractiva y joven puede ser una ventaja, tambi�n puede dejar de serlo si la gente te toma menos en serio", asegura. Lucy McCarthy, la fundadora del centro que supervisa su tratamiento, advierte que un exceso de relleno puede provocar una est�tica gen�rica propia de las influencers, algo que, seg�n ella, es popular entre algunas mujeres j�venes que quieren "parecerse a las dem�s".El deseo de encajar tambi�n es habitual entre los ejecutivos de mediana edad en el sector jur�dico y financiero, seg�n un reclutador, que atribuye la presi�n por mejorar la apariencia a "la situaci�n actual del mercado laboral". "Las empresas buscan talento y marcas personales. Dado que ahora tenemos entornos laborales multigeneracionales, invertir y cuidar la est�tica personal es, lamentablemente, demasiado importante", a�ade.David Jack, propietario de una cl�nica en el distrito financiero de Londres, afirma que sus clientes desean que su apariencia refleje su capacidad y energ�a, especialmente durante transiciones profesionales o al acceder a puestos de responsabilidad. La presidenta del Colegio Brit�nico de Medicina Est�tica (BCAM), Sophie Shotter, a�ade que estas preocupaciones son comunes entre los profesionales que trabajan de cara al p�blico, en puestos de liderazgo o en sectores altamente competitivos, quienes temen sentirse infravalorados en entornos donde la juventud suele asociarse con la innovaci�n, la productividad y la facilidad para adaptarse.La demanda de tratamientos no invasivos ha cambiado. La popularidad de los rellenos ha disminuido ligeramente, mientras que la de los relajantes musculares como el b�tox —incluido el llamado "b�tox preventivo" para clientes j�venes— se ha mantenido estable. Tambi�n se observa un creciente inter�s en los tratamientos inyectables para mejorar la hidrataci�n y el volumen, que ahora ofrece un 20% de las cl�nicas, seg�n el BCAM. En su divisi�n de est�tica, la empresa de biotecnolog�a AbbVie registr� un aumento de ingresos del 8% el trimestre pasado, con un incremento del 20% en las ventas de b�tox. Los procedimientos quir�rgicos tambi�n se han vuelto m�s comunes: en Reino Unido, el n�mero de personas que se sometieron a un lifting facial aument� un 11% durante el �ltimo a�o.Flemming �rnskov, CEO del grupo suizo de cosm�tica Galderma, declar� a Financial Times que el gasto de los clientes habituales de tratamientos no invasivos era m�s resistente que el de otros consumidores. "No dejan de inyectarse porque suba el precio de la gasolina", explic�.La imagen profesional es un factor crucial para estos consumidores que se plantean someterse a tratamientos est�ticos. En Nueva York, el cirujano pl�stico Gerald Imber escucha con frecuencia a sus pacientes quejarse de sentirse mayores en comparaci�n con sus compa�eros m�s j�venes. "Se hace muy evidente cuando est�s en una reuni�n y pareces el padre o la madre de alguien".Seg�n el Centro para un Envejecimiento Mejor, una de cada diez personas mayores de 45 a�os se plantear�a la cirug�a pl�stica para conseguir un trabajo o un ascenso, y una de cada cinco, el b�tox o los rellenos. Harriet Bailiss, codirectora de la campa�a "Edad Sin L�mites" del centro, cree que esto "no es de extra�ar. A los 45 a�os todav�a se est� 22 a�os por debajo de la edad de jubilaci�n. Y, sin embargo, a partir de ese momento, la gente siente la presi�n de parecer m�s joven en el trabajo, ya que parecer mayor se percibe como una desventaja".Una ejecutiva, que lleva m�s de un a�o buscando un nuevo puesto, afirma que "La discriminaci�n contra las mujeres mayores de 50 a�os es una realidad. El edadismo se manifiesta tanto en la contrataci�n como contra los que suelen tener menos oportunidades de desarrollo y formaci�n. "Existe la percepci�n generalizada de que, al envejecer, nos estancamos. Muchos lo perciben en sus interacciones cotidianas", a�ade Bailiss.Seg�n un socio de un bufete de abogados, "la presi�n es enorme y es muy habitual ver personas que parecen envejecer muy bien y luego descubrir que en realidad se han sometido a muchos retoques est�ticos muy sutiles", comenta. Pero, por otra parte, los clientes valoran el consejo de alguien con "experiencia, demostrada a trav�s del envejecimiento visible".La creciente popularidad de los tratamientos, tanto no invasivos como quir�rgicos, est� llevando a su normalizaci�n. Aunque los hombres, alrededor del 35% de su clientela, "a�n no hablan del tema", Imber afirma que sus clientas ahora son m�s abiertas respecto a sus cirug�as. "Se las recomiendan a sus amigas. Ha cambiado dr�sticamente. Ya no es nada excepcional. En un mundo de Ozempic y entrenadores personales, esto es solo la guinda del pastel".Esto conlleva el peligro del contagio social, afirma Lucy Standing, psic�loga empresarial y coautora de Age Against the Machine. "La gente mira a su alrededor, ve a sus compa�eros con un aspecto m�s joven y siente la diferencia. En un contexto profesional, donde aparentar vitalidad se confunde con ser competente, resistir esa presi�n ser� cada vez m�s dif�cil", a�ade.Se ha observado un "aumento muy claro" de personas relativamente j�venes, algunas de casi cuarenta a�os, que se plantean someterse a un lifting facial. Las redes sociales est�n contribuyendo a una mayor concienciaci�n sobre la cirug�a, explica, y algunos clientes buscan un enfoque preventivo o resultados m�s duraderos.Sin embargo, una preocupaci�n para las personas que se plantean la cirug�a es el tiempo de baja laboral. Se recomienda a los pacientes de lifting facial calcular entre dos y cuatro semanas de baja, dependiendo de la magnitud de la cirug�a y la posibilidad de teletrabajar. "No todo el mundo tiene la confianza para cont�rselo a todo el mundo", afirma el cirujano pl�stico Marc Pacifico, que recomienda a sus pacientes que se tomen un a�o sab�tico o al menos un tiempo en casa "sin c�maras".Sin embargo, el compromiso que requieren los procedimientos m�s invasivos supone un impulso para el sector de la industria especializado en retoques que pueden realizarse durante a la hora de comer, seg�n Jonathan Betteridge, m�dico est�tico."Una de las principales razones por las que los tratamientos no quir�rgicos se han vuelto tan populares es que se adaptan mucho mejor a la ajetreada vida laboral", concluye.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.