Este martes el Consejo de Ministros dio luz verde al anteproyecto de reforma del Estatuto Marco (EM) del personal del Sistema Nacional de Salud (SNS). Aunque buena parte del debate se ha concentrado en la regulación de las guardias médicas y la jornada laboral, la reforma propuesta por la cartera de Mónica García incorpora un paquete más amplio de medidas "destinadas a reordenar las condiciones de trabajo en la sanidad pública".PublicidadEntre las principales novedades figuran mecanismos para reforzar la estabilidad en el empleo mediante convocatorias periódicas de ofertas públicas y nuevos límites a la temporalidad; una reclasificación profesional adaptada al nivel de formación y responsabilidad de cada categoría; el reconocimiento de la actividad docente, investigadora y formativa como tiempo efectivo de trabajo; y el fortalecimiento de los derechos de conciliación personal y familiar.Sin embargo, la aprobación del texto no ha servido para rebajar la tensión con parte del colectivo médico. Los sindicatos de facultativos consideran que la reforma mantiene una situación de "discriminación" respecto a otras categorías profesionales y siguen reclamando un marco regulatorio propio para negociar sus condiciones laborales. El avance del anteproyecto ha llevado a estas organizaciones a redoblar la presión.Frente a las reivindicaciones de las organizaciones médicas, tanto Sanidad como los sindicatos del ámbito de negociación han mantenido una única posición: rechazan la creación de un estatuto específico para los facultativos. ¿Su argumento? El Estatuto debe seguir siendo la norma común que ordene las condiciones laborales del conjunto de profesionales del SNS, evitando marcos diferenciados para cada categoría. A su parecer, las particularidades de la profesión médica pueden abordarse mediante capítulos específicos dentro de la propia ley, sin necesidad de crear una regulación paralela.PublicidadHoja de ruta de la reformaEl anteproyecto echó a andar apenas 24 horas después de una reunión sin avances entre la cartera de García y los seis sindicatos médicos. La norma supera así su primer examen en el Consejo de Ministros e inicia su tramitación. A partir de ahora, el texto se someterá al correspondiente trámite de información y consultas antes de regresar al Consejo de Ministros y continuar su recorrido parlamentario en las Cortes Generales. En ese proceso deberán abordarse algunas de las principales demandas planteadas por los sindicatos médicos, a través de distintos acuerdos con capacidad de decisión que marcarán el rumbo definitivo de la negociación.La reforma se someterá al trámite de consultas antes de regresar al Consejo de Ministros y continuar su recorrido en las Cortes GeneralesUna vez debatidas estas cuestiones, los consensos alcanzados podrán traducirse en recomendaciones y en líneas de actuación futuras. Entre las posibilidades que ya están sobre la mesa figura la creación de grupos de trabajo específicos para analizar aspectos especialmente sensibles, como la organización del trabajo en los centros sanitarios del SNS y la regulación de las condiciones laborales de los facultativos.Los médicos redoblan la presiónEn el otro lado del tablero, los sindicatos médicos han optado por redoblar la presión. Las organizaciones convocantes mantienen en pie su calendario de protestas y ya han llamado a la que será la quinta jornada de huelga estatal del año, prevista entre el 15 y el 19 de junio. "Las movilizaciones médicas y facultativas son hoy más necesarias que nunca", advirtió el martes la secretaria general de AMYTS, que volvió a emplazar a los sanitarios a participar en la manifestación convocada el 15 de junio a las 12.00 horas frente al Ministerio de Sanidad. PublicidadUn 45% de los médicos consultados ya apuesta por convocar una huelga indefinida después del verano, según una encuesta de AMYTS"Se está extendiendo un mapa de malestar entre médicos y facultativos que se traduce, en algunos casos, en el abandono de las peonadas, la actividad extraordinaria destinada a reducir listas de espera", explica a este diario la secretaria general de AMYTS. Se trata de una práctica que, matiza, tampoco está regulada de forma homogénea y que "evidencia un nivel de descontento que debería ser tenido en cuenta tanto por las administraciones autonómicas como por Sanidad". "Todos somos pacientes o podemos llegar a serlo", recalcan, para defender que la mejora de las condiciones laborales redunda directamente en la calidad asistencial.Para más inri, una encuesta realizada el 27 de mayo por AMYTS reflejó hasta qué punto se ha enquistado el conflicto: un 45% de los médicos consultados ya apuesta por convocar una huelga indefinida después del verano y cerca de siete de cada diez aseguran que estarían dispuestos a secundarla.Por su parte, el departamento de García trata de mantener abierta la vía institucional. Ha convocado este viernes a las comunidades autónomas para analizar el contenido del anteproyecto, abordar el estado de las negociaciones con las organizaciones médicas y examinar las principales reivindicaciones. La ministra también expondrá el calendario legislativo de la reforma. Las guardias de 24 horas, el principal escolloLa aprobación de la reforma ha caído como un jarro de agua fría en los sindicatos médicos. "Un tiro en el pie". Así lo resumió la secretaria general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), Ángela Hernández. La reforma del departamento de García, acordada con los sindicatos del ámbito de negociación —CCOO, UGT, CSIF, Satse-FSES y CIG Saúde—, incorpora uno de los avances más reclamados por parte del colectivo sanitario: la reducción de las guardias de 24 horas a un máximo de 17 y la limitación de la jornada semanal a 45 horas. Sin embargo, las organizaciones médicas SMA, MC, AMYTS, SME y O'MEGA sostienen que "las medidas se quedan cortas" y defienden disponer de un marco de negociación propio, diferenciado del resto de las categorías profesionales. "El problema es mucho más complejo que decidir si las guardias son de 24 horas o no", explica a Público la secretaria general de AMYTS. La dirigente subraya que la reorganización del sistema exigiría —para garantizar la atención por turnos en las condiciones actuales— "un incremento de alrededor de un tercio en las plantillas médicas".Ángela Hernández (AMYTS): "El colectivo médico sigue sujeto a jornadas muy superiores al resto de categorías profesionales del sistema sanitario"En el ámbito hospitalario, agrega, existen distintos niveles de complejidad asistencial. "No es lo mismo la cobertura de guardias en neurocirugía en un hospital de tercer nivel que la de urgencias en un centro de nivel uno", ejemplifica, para remarcar que las soluciones no pueden ser homogéneas, sino "progresivas y adaptadas a cada realidad". De ahí, puntualiza, la necesidad de un tratamiento específico para la profesión médica y facultativa, "dada su complejidad organizativa y formativa". En ese contexto, reprocha que el sistema siga apoyándose en una "sobrecarga estructural del colectivo médico", con una prolongación obligatoria de la jornada hasta los 55 años —50 en el caso de Catalunya—, además de una retribución que considera inferior a la hora ordinaria y en condiciones de elevada carga asistencial. PublicidadSobre la reducción de jornada prevista en el anteproyecto —de un máximo de 48 horas semanales en cómputo semestral a 45 horas en cómputo cuatrimestral—, Hernández admite que supone un adelanto, pero lo considera "insuficiente". Para la portavoz de AMYTS, "el colectivo médico sigue sujeto a jornadas muy superiores al resto de categorías profesionales del sistema sanitario", situadas en torno a las 35 horas semanales (37,5 en algunas comunidades). "Si se quiere un Estatuto Marco común, las condiciones deben ser iguales para todos. Y si se requiere un desempeño extraordinario por parte de médicos y facultativos, ese esfuerzo tiene que negociarse con los afectados", ataja.Néstor Morchón (SME): "El funcionamiento del sistema sanitario descansa sobre el sobreesfuerzo del personal facultativo"En la misma línea se manifiesta Néstor Morchón, vicepresidente del Sindicato Médico de Euskadi (SME), quien sostiene que la dificultad para reformar el sistema de guardias "no responde tanto a cuestiones técnicas como a decisiones organizativas y económicas". Bajo su mirada, el modelo vigente desde el Estatuto de 2003 ha consolidado una estructura de "falsos turnos" en la que "el funcionamiento del sistema sanitario descansa sobre el sobreesfuerzo del personal facultativo", lo que permite sostener la actividad asistencial a bajo coste, sin tener en cuenta —afirma— ni la salud de los profesionales ni la seguridad de los pacientes.En este contexto, Morchón denuncia que las guardias se han convertido en una herramienta de flexibilidad "low cost" para las administraciones. Y advierte de que, si estas se regularan como tiempo de trabajo extraordinario en sentido estricto, "sería necesario ampliar plantillas para cubrir los huecos que actualmente se cubren mediante guardias obligatorias", lo que implicaría una inversión que —según señala— los gestores sanitarios han evitado durante décadas. "Acabar con este modelo es, sobre todo, una cuestión de voluntad política para dejar atrás un sistema que se sostiene a costa de la salud de los facultativos".Público ha contactado con el Ministerio de Sanidad para conocer su valoración, pero hasta el cierre de este artículo, no se ha recibido respuesta.
El nuevo Estatuto Marco abre la puerta a mejoras laborales pero no desactiva el pulso con los médicos
El departamento de Mónica García Ha convocado este viernes a las comunidades autónomas para analizar el contenido del anteproyecto.













