Hay famosos de los que sé tanto que lo que querría es ignorar algo. Sé que televisivamente somos reacios a la novedad, pero, programadores de España, plantéense un programa en que los invitados no cuenten nadaSor Lucía Caram y Mercedes Milá, en 'Me meto en un jardín'.Decía el poeta y crítico asturiano José Luis García Martín en una entrevista que Sergio C. Fanjul le hizo en este periódico que para él la rutina es “un sinónimo de felicidad”. Lo recuerdo porque comparto su parecer; encuentro la espontaneidad y la improvisación sobrevaloradísimas, pero no es lo habitual. Aunque la rutina despierta pocas pasiones, televisivamente a muchos españoles les gusta lo de siempre, y por eso en Antena 3 están devanándose los sesos para controlar los daños que le causará perder uno de sus círculos de confianza, ya que buena parte de su éxito está basado en dos circunferencias que llevan girando años sin sufrir desgaste: una ruleta y un rosco que ahora peligra por cosas de derechos audiovisuales. Pasapalabra y La ruleta de la suerte no son formatos muy sofisticados, especialmente el presentado por Jorge Fernández, pero enganchan. Más de una vez me he visto gritando impotente la resolución de un panel. El arrastre generado por sus audiencias millonarias ha sido esencial para que Antena 3 sea líder y sus informativos arrasen. Habrá quien vea a Vicente Vallés y Sandra Golpe por sus dotes como comunicadores, pero la mayoría los sintoniza porque son lo que va después de su programa favorito. Ambos concursos son lanzaderas eficacísimas. Lo sabe bien Pedro Piqueras, que hace días recordó en La revuelta cuando su informativo en Telecinco era el más visto gracias a Pasapalabra. Como los programadores saben que en televisión gusta lo conocido, además de concursos nos saturan con otro clásico: los formatos de famosos haciendo cosas. También con programas de entrevistas. Hay tantos que los invitados se solapan. Cosas de la promoción. Y luego están los entrevistados oficiales, que son como los concursantes famosos oficiales: de profesión, sus rondas televisivas. Entre los primeros entrevistados por Mercedes Milá en el recién estrenado Me meto en un jardín hay dos que pertenecen a esa categoría: Sor Lucía Caram y Miguel Ángel Revilla. Hay famosos de los que sé tanto que lo que querría es ignorar algo. Sé que televisivamente somos reacios a la novedad, pero, ejecutivos de la televisión patria, plantéense un programa en que los invitados no cuenten nada. “Hoy viene a callarse Miguel Ángel Revilla”. “Alrededor de la medianoche Lolita mantendrá un absoluto mutismo acerca de su pasado”. “Lo crean o no, esta sobremesa les garantizamos que durante 60 minutos Esperanza Aguirre no manifestará su opinión acerca de nada”. “Mañana, Ana Obregón como nunca la han visto: callada”. Sé que no sucederá porque el silencio está tan infravalorado como la rutina. Lástima.Archivado EnTelevisiónPasapalabraLa ruleta de la suerteProgramaciónMercedes MiláMiguel Ángel RevillaProgramas entretenimientoOpinión