“Yo soy pro Rocío Jurado y pro Rocío Carrasco, que conste”. Jorge Javier Vázquez coge el testigo de El Tiempo Justo con un cántico que despierta al espectador que queda frente a Telecinco. Antes de dar comienzo a su programa de testimonios, El Diario, el presentador más popular de Mediaset no se puede morder la lengua ante las palabras de Gloria Camila, hija de Jurado y Ortega Cano. En el corrillo del magacín de tarde de Joaquín Prat, estaban recordando a La más grande en el 20 aniversario de su muerte. Sin embargo, siempre se repite la misma pregunta: la ausencia de Rocío Carrasco de otro de los tantos homenajes realizados por la familia. Y asoma el rencor disfrazado de indiferencia. Y, entonces, incluso es fácil comprender el motivo de que Carrasco no acuda a estas liturgias. No es fácil estar con los que no paran de criticarte mediáticamente. Aunque sea con la boca entreabierta.La fórmula del corazón añojo, que tantos reprodujeron, señalaba como “mala hija” o “mala madre” o “mala mujer” a alguien a sabiendas que no iba a entrar en el juego. Siempre colocando el foco en las mujeres, por cierto. Ellas, a la mínima "malas madres". Ellos, sacan un segundo al hijo a pasear y "padrazo". Hay clichés machistas que se perpetúan. Y Jorge Javier, que ha aprendido mucho en estos años, no pudo morderse la lengua. Como el amigo que no te abandona cuando sientes que todos te dejan solo. De hecho, parecía que Telecinco también había avanzado y quería cambiar para reunir a audiencias más amplias. Más desprejuiciadas.Todo comenzó cuando dio voz a la que no la tuvo durante décadas: la propia Rocío Carrasco, en el documental Contar la verdad para seguir viva. Aunque mal llamado documental, pues en realidad este género era una entrevista con implicación catártica. Se daba la posibilidad de desahogarse a aquella persona que durante casi dos décadas hablaban otros cada día por ella. Fue un éxito de repercusión social. El último gran coletazo de la prensa rosa en prime time. Telecinco disparó las audiencias con este programa que, también, dejó en evidencia malas practicas de los shows del cuore, Sálvame y Aquí hay tomate incluidos.Rocío Jurado estaba por encima de todos estos programas de rumorología. Porque iba por delante. Sus canciones fueron himnos de liberación que no todos comprendían a la primera. Sus actuaciones eran hábiles para dar la vuelta como un calcetín a la tradición hasta convertirla en modernidad. Tanto que hay enfoques de programas que parecen más antiguos hoy que las propias canciones de Rocío Jurado ayer. Siempre intentando enquistar el sentimiento de culpa. Cuando Rocío Jurado enseñó los peligros de aguantar a los que te hacen sufrir.
El guiño de Jorge Javier a Rocío Carrasco: el amigo que no te abandona cuando eres la crítica fácil
Tras las insinuaciones sobre Rocío Carrasco en 'El Tiempo Justo'







