Antes de ser socios, fueron enemigos. Durante la campaña de 2023, Javier Milei acusó a Patricia Bullrich de haber sido una "montonera tira bombas" y de "haber puesto bombas en jardines de infantes". Ella lo denunció penalmente por calumnias. Meses después, compartían gabinete. Así arrancó una relación que, desde entonces, no dejó de producir chispas.

El primer capítulo del largo historial quedó escrito en 2025, cuando Karina Milei decidió sacar a Bullrich del Ministerio de Seguridad empujándola a encabezar la lista de candidatos al Senado. Ella aceptó a regañadientes: nunca había querido ser candidata. El cálculo de la secretaria general era que el desgaste del Congreso la borraría del mapa. El plan no salió como esperaban.

Ya en el Senado, Bullrich fue construyendo perfil propio con una habilidad que incomodó a la mesa chica del oficialismo. Cuando la sanción de la reforma laboral se convirtió en un logro del Gobierno, ella posteó un video con Vogue de Madonna de fondo, arrogándose el mérito. En la Rosada estallaron: "Jugó con Villarruel", filtraron fuentes del oficialismo. Karina, furiosa.

El conflicto con Manuel Adorni sumó otro capítulo. Cuando el jefe de Gabinete quedó envuelto en el escándalo por su patrimonio, Bullrich salió a pedirle públicamente que presentara su declaración jurada. "Tiene que ser ya. Es estirar algo que no tiene sentido", dijo en televisión. El mensaje era tan claro como inoportuno: el oficialismo banca a Adorni contra viento y marea.